sábado, 14 de julio de 2018

EL ENVÍO


Llamó a los doce y los fue enviando de dos en dos…
(Mc. 6, 7-13)



Galileos,
con garantía nazarena portáis la Palabra
que os blinda contra el dinero, 
contra el aplauso,
contra los ritos fosilizados.

Con la autoridad en alza que da la fe,
vais ligeros de peso para fustigar
todo aburguesamiento.

Vais libres para servir al pueblo.
Libres.
Sin el arsenal de la arrogancia
que crean las complacencias del poder.

Libres, a instancias del Maestro,
para humanizar la tierra,
para dulcificar sufrimientos,
para cristianizar… cristianos.

Con vosotros, galileos,
yo también,
quisiera recorrer el Camino...

Moldead, pues,  mi corazón
con vuestro radicalismo itinerante
que limpia de espinas mi humano aulagar.

domingo, 8 de julio de 2018

EN SU TIERRA


No desprecian a un profeta más que en su tierra…
(Mc. 6, 1-6)



Sorpresa la tuya,  Señor,
sin duda…

Esperabas la cálida acogida
de tus vecinos, de tu propia familia,
devotos todos del sábado,
pero encallaste en la ceguera de la sinagoga,
como precio de tu audacia evangélica.

Hoy,  a bordo de tu nueva sinagoga,
reiteradamente incomprendido,
ves que nuestra fe, cansada tras siglos,
dormita sobre el tajamar de  las excusas.

Sorpresa la tuya,  Señor,
sin duda…
por las ataduras que vejan la autenticidad.

Pero,  Tú sigues sin arredrarte,
igualmente audaz,
recorriendo nuestros laberintos, 
reactivando en nosotros ascuas de vida nueva.

Sorpréndenos definitivamente,
como sacramento de tu humana piel.
Y cambia nuestras viejas seguridades
por la transparencia siempre nueva
de tu Palabra, Jesús de Nazaret.

¡Y serás profeta en tu tierra!

domingo, 1 de julio de 2018

TALITHA QUMI


Contigo hablo, niña, levántate.
(Mc. 5, 21-43)

Señor,
Tú cruzas de una a otra orilla
de Genesaret a nuestras vidas,
para destruir los tridentes de muerte.
Eres promesa de aurora
en nuestra sociedad acorralada por la impotencia,
la desesperación,
el desánimo, el fatalismo…

Como Jairo, salimos a tu encuentro,
dejando atrás viejas aljamas,
para afrontar la aventura de la fe,
por más que nos apretujan los miedos,
los falsos prejuicios, las palabras engañosas…

El coro de los lamentos y los mirones 
conjuran tu acción salvadora.
Sólo el silencio, tu silencio de amor,
es el rito de tu señorío que troncha la muerte,
y da la vida.

¡Talitha qumi!... 
Y en tu nombre echaremos a andar.
No hay excusas.  Nos has cogido de la mano
para hacernos vida en medio de espesuras injustas.

No hay excusas,
para buscarte en cualquier orilla,
y mirarte, y tocarte…
Pues en Ti creemos y por ti vivimos.

domingo, 10 de junio de 2018

NAÍN

(Unidos en el dolor de Guatemala)


Iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín…
(Lc. 7, 11-17)

Llora la humanidad a diario,
como en el sur de  Galilea, en Naín,
lloraba la madre viuda arrebatada por el vértigo
de todos los dolores,
cuando se cruzó inesperadamente contigo, Señor.

Tu gesto fue gratuidad,
el suyo, lágrimas por la muerte consumada.
¡y te tocó su dolor! 

Porque Tú no eres un Dios ausente,
tu mirada invadió el abismo del féretro,
y se hizo la vida…
                …

Hoy, Señor,
en el Naín de nuestra historia,
también un cortejo camina preso de dolor,
frente a la comitiva de la esperanza. 

No dejes el corazón de la tierra a la intemperie,
donde  muerte y vida
entretejen su horizonte.

Danos la oportunidad de creer en la muerte
no como el triste final de nuestra leyenda,
sino como
la piedra corrida del huerto donde confluyen a diario
todas las lágrimas viudas de nuestra humanidad…  



miércoles, 30 de mayo de 2018

ID A LA CIUDAD


Id a la ciudad,
encontraréis un hombre…
(Mc.14, 12-16.22-26)



Tú eres
el Dios humanado en la pobreza de Belén,
el Dios hecho trizas en el sañudo madero.
el Amor renovado en el pan y el vino
de todos los siglos.

Ilusión, encanto, el de tu harina de nuestros trigales,
el de tu uva de nuestros viñedos,
razones de nuestra vida,
argumentos de nuestra esperanza.

Amasado tu pan en la artesa de nuestra historia,
como tu vino en nuestro lagar,
Señor,
nos mandas ir a la ciudad de todos los tiempos
para preparar tu fiesta, ensayo de eternidad,
que destierra odios,
que arrincona tristezas,
que aplasta temores…

* * *
En tu pan y tu vino nos aguarda el compromiso
de reparar en el hombre del cántaro
—inmigrante, inválido, indefenso,
desahuciado, sin techo, sin trabajo—,
que nos muestra el camino…

Y en tu cena pascual comemos a gusto
porque a gusto Tú, Cristo,
estás multiplicado en los hermanos,
irradiando tolerancia, solidaridad,
ternura…
¡hasta el final de los siglos!

sábado, 26 de mayo de 2018

COMUNIDAD DE AMOR


… en el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
(Mt. 28, 16-20)


Solitario, lejano, desapegado,
no son, Señor, los atributos de tu Trinidad santa.
¡No!
Tú no eres un concepto divino, teoría
de sesudos teólogos. ¡No!

Tú eres comunicación, vecindad activa
donde el tú y el yo se identifican
globalizados en tu amor.

En Ti, Trinidad santa, nuestra limitación
es proyecto de infinitud,
donde no existen visados ni fronteras,
ni patrimonio privado.

Eres Trinidad compartida con los sabios e ignorantes,
con los santos y pecadores,
con las vírgenes y prostitutas, con los oprimidos,
con los sanos y enfermos de nuestra tierra.

Sólido fundamento, eres, de nuestra existencia,
de todos y cada uno de los vivientes,
sin distinción,
desde el big-bang de ayer
y el hoy sin fin de tu eternidad.

Solitario, lejano, desapegado…
Tú, no,
no son tus atributos, Señor.

Porque Tú eres
abba, caricia humanizada desde la eternidad,
y verbo encarnado, noticia universal,
y pneuma solidario, aliento constante.

Gracias, Dios uno en tu Trinidad,
porque eres el espejo donde se mira
nuestro espacio de libertad,
nuestro diálogo operante,
¡nuestra comunidad de amor!

sábado, 19 de mayo de 2018

VERDAD PLENA


… os guiará hasta la verdad plena.
(Jn. 15-26-27)


Espíritu de la verdad, Dios
enviado a nuestro terreno,
ven,
infunde savia a nuestros tallos,
luz a nuestra oscuridad,
fuego a nuestra lengua.
e incéndianos con tu verdad plena.

Ven,
es la urgencia de irrumpir en nuestra tierra,
la hora de hundir los techos inaccesibles,
el tiempo de quemar el rastrojo de las mieses segadas.
el momento de escrutar los latidos hambrientos,
e incéndianos con tu verdad plena.

Defensor de la verdad, ven,
instrúyenos en la sabiduría,
vela nuestras esperanzas,
quema nuestras esclavitudes,
sella la alianza prometida en tu amor,
e incéndianos con tu verdad plena.

Ven,
consuélanos con tu rocío,
cólmanos de tu gracia,
báñanos en tu fuerza,
levántanos del suelo,
e incéndianos con tu verdad plena.