Nos cruzamos contigo inesperadamente,
cuando te buscábamos entre nuestras cosas,
tejidas de campanas y cantos.
Y, entonces, nos confundiste…
¿Cómo se puede creer en la otra vida
cuando plantamos infiernos en
nuestra tierra?
¿Quién creerá en la
resurrección que dices
cuando nos ven nadando en nuestros
egos?
Anunciamos el Agua viva y se nos ve sedientos.
Hablamos del Pan de vida, y aparecemos desnutridos.
Defendemos la esperanza y
lloramos abatidos.
Proclamamos la Pascua y permanecemos afligidos.
Decimos amor y hasta nos odiamos…
Ojalá
nuestras mentiras dejen paso a la verdad,
nuestros miedos dejen sitio a la esperanza,
en nuestras manos vacías germine la justicia,
y la paz destruya nuestras necedades.
Ojalá sí…
que no nos duela el bolsillo
cuando te sentimos cerca lleno de harapos,
en nuestros hermanos.
Lazarillo de mi amor,
que la luna baje a nuestras noches,
que hagamos caminos donde desbrozaste sombras.
que pongamos corazón en la locura de nuestros nervios.
que aireemos el patio para que brille la primavera.
