Campanas de jueves. Diluvio
de incienso y luz,
camina el Pan
ácimo
memorial de la cruz…
y el alma se hace asilo.
Coreografía de pétalos
y blancura de cantos y
niños
acarician la Harina
sagrada
sobre mejorana y
tomillo.
Pan roto en dolor un
día,
hoy es pascua viva en la
calle,
donde la alondra perdida
gime por acercarse.
Pan libre, sin frontera,
que hace fuerte al
tímido,
caminando mansamente,
y apremia a los
testigos.
El Pan devuelto a la
vida,
cantado hace siglos,
ha sido, y es, el
revulsivo
-¡aval
de amor y justicia!-
de rosas y narcisos.
(¡Memoria de panes y
peces,
milagro un día sobre el césped!).