domingo, 25 de enero de 2015

ENTRE REDES

… estaban en la barca repasando las redes.
(Mc. 1, 14-20)



Como Simón y Andrés,
como Santiago y Juan,
andaba yo entre mis redes,
cuando he oído tu llamada…

Me invitas, Maestro,
a ser discípulo tuyo en estado puro,
lejos de las comparsas del corazón.

Me llamas a enrolarme en tu tarea,
a asumir tu misión sin utopías,
sin seducciones que agrieten aún más
las esquinas de mi alma.

Pero… algo
me impide seguirte a Ti, Señor,
que pasas junto al lago de mi vida.
Es la espesura de mis redes,
¡maraña de rosas, que sueña mi pobre andar!

Me llamas
como a Simón y a Andrés,
como a Santiago y a Juan.
Me llamas.

Me llamas a desenredar todo vasallaje,
a desandar caminos
de barcas y redes.

Me invitas
-¡feliz de mí, que se ha cumplido el plazo!-
a pescar de otra manera
en la comunidad de los hermanos,
entroncada en tu novedad.

Y pues has confiado en mí tu faena,
suene de nuevo tu llamada en mi Genesareth,
que yo canjearé, Señor,
el rumbo de mis redes.


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