sábado, 15 de octubre de 2016

DÍA Y NOCHE

…orar siempre sin desanimarse.
(Lc.18, 1-8)




Importuna. Sin rendirse en su soledad.
Escondida en su viudez, clama justicia
día y noche,
lejos del escondrijo de las rutinas,
o de servidumbres mágicas.

A la luz de tu parábola, Jesús,
aunque el Cielo difiera el plazo de la escucha,
mi oración ha de ser cordón umbilical
de comunión contigo, sin desmayo,
en la calle, al volante, en el campo,
en el cine, en el baile, en el trabajo,
en el hospital…

Importuno ante las urgencias de hambres,
odios,  guerras, paro…
y ante mis propias derrotas.

Sea, pues,  mi oración
palabra reparada en la viuda de tu parábola.

  ¡Dulce conquista de mi alma!

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