domingo, 11 de diciembre de 2011

SIEMPRE GUADALUPE


A mis sobrinos,
 hijos de ese cielo de hermana.




  








Misterio mascullado en tu cuerpo
no menos en  tu alma,
sustancialmente.
Andariega desde  siempre,
y para tus cosas despiadada.
¡Ellos, siempre ellos, en tu mente!
  
Desde tu holocausto
de amor, fuiste otoño humilde
cuyas hojas entre disgustos y aleluyas
ceden al nacimiento de otras verdes.
Fuiste palabra que convence,
esperanza  sufriente.

Llovías alegría
para ellos, los cinco de tu cuerpo,
hijos, los cinco de tu alma,
por más que el cáncer te crucificara.
Tú siempre  para todos mercancía
de lujo, testimonialmente.

Guadalupe siempre,
eternamente, Guadalupe.


        

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