viernes, 18 de mayo de 2012

ID...

Id al mundo entero...
(Mc. 16, 15-20)

Amigos del Galileo,
dichosos vosotros que lo habéis visto subir al cielo,
tras su vapuleo en la tierra por amor.
Ahora triunfa. Sube a los cielos…
y os quedáis pasmados  mirando a las nubes,
como huérfanos,
esperando que las cosas de la tierra
se arreglen desde el cielo.

Habéis vivido la ilusión de tenerlo a vuestro lado
y ahora se marcha a cumplir con el Padre,
no sin antes echar el cerrojo a vuestros miedos.

Porque ahora suena vuestra hora en su Espíritu:
ser audaces testigos 
y gallardos arrieros en el camino que conduce a Él.

Fue necesario que os dejara…
Habríais podido continuar mucho tiempo alucinados,
mirando al cielo, soñando castillos en el aire,
a pesar de la urgencia de su evangelio.

Hacía falta que él se fuera
para que todos los hombres escuchen su voz
a través de vuestra voz.

Id,
no sigáis agarrados a las nubes.
Mostrad su camino que sólo pasa a través de  los hermanos.
Despegad del cielo, sí.
Y pisad bien la tierra,
como hombres nuevos que saben dar la talla.
en medio de dudas e inseguridades.

No es fácil la tarea que os ha dejado el Maestro: 
Id y proclamad el mensaje a pesar de la sordera del mundo.
Id y mostrad los signos, en medio de la ceguera global.
Id y predicad el amor entre el barbecho de los odios.
Id y sed testigos en medio de la orfandad que provocan
las mieles de este mundo.

No, no es fácil, pero ésa es vuestra tarea,
¡y la nuestra, como seguidores del Nazareno!

lunes, 14 de mayo de 2012

ANTE TU HIJO

Cuando tu hijo...
      
        te busque con su mirada,
                          míralo;
te tienda sus brazos,
   abrázalo;
te busque con su boca,
                  bésalo;
te quiera hablar,  escúchalo;
se sienta desamparado,
             ampáralo;
se sienta solo,
       acompáñalo;
te pide que lo dejes,
                               déjalo;
te pida volver, vuelve;
te pida jugar con él,
     juega con él;
se sienta triste,  consuélalo;
esté en el esfuerzo,
 anímalo;
pierda toda esperanza, aliéntalo.

sábado, 12 de mayo de 2012

NUESTRA ALEGRÍA







... que mi alegría esté en vosotros,
y vuestra alegría llegue a la plenitud.
(Jn. 15, 9-17)


 Cuando anochecía en el corazón de tus discípulos
y se nublaba el camino de tu presencia en medio de ellos,
Tú, Señor, escudriñando en las huellas de tu amor,
dejaste caer sobre los comensales de tu pascua
una lluvia de ilusión y esperanza.

Tu palabra, estrella suspendida de tus labios,
bajó a nuestro barro, al eje central de lo humano,
y sembró la alegría que debe llegar a la plenitud.

Desde entonces, amor y alegría
los has hecho componentes de nuestra identidad
por donde nos haremos creíbles en medio del mundo.

Tú alegría, la que Tú nos das,
es transferible al océano de tristezas
que invade al corazón humano.
Alegría que sólo se transmite a través de la fluidez
de nuestro propio convencimiento.

Tu alegría rompe todos los moldes humanos
y construye tu sueño de amor dinamizador,
global, sin fronteras,
que nos hace colaboradores de un destino común.

Tu alegría, Señor,
no puede sufrir paro en nuestro barro cuando
verdaderamente
nos debe fundir como hermanos
en la relación con el Padre Dios
que Tú maravillosamente nos has revelado .

Tu alegría,
la que Tú nos das
es ya savia que atraviesa todo miedo. Es talante
inconfundible del discípulo,
es criterio de confirmación ante tu llamada
a proclamar a los cuatro vientos
que Dios vive en infinita bondad.

viernes, 11 de mayo de 2012

NO PIERDAS EL TIEMPO


Usa bien el tiempo, y él  se encargará de sanar tus heridas.
Usa bien el tiempo, y él  hará realidad tus sueños.
Usa bien el tiempo, y él llenará todos tus vacíos.
Usa bien el tiempo, y él te devolverá la paz.

El tiempo encenderá de nuevo la llama de tu ilusión.
El tiempo te enseñará a vivir sin que llores el  tiempo perdido.
El tiempo te dará la oportunidad de cosechar lo que tú mismo sembraste.
El tiempo será capaz de romper todas tus rutinas.
Por eso, hay que saber darle tiempo al tiempo.

El tiempo no se detiene; camina siempre a su ritmo.
Pero, sana o hiere,
               renueva o envejece,
               enardece o atonta.

No pierdas, pues,  el tiempo. Úsalo bien sin intentar detener su reloj…

martes, 8 de mayo de 2012

cita con MESAMADERO


                                                                                                                                         
                                                                                                    (Ideal, Granada)


sábado, 5 de mayo de 2012

SARMIENTOS

Yo soy la vid y vosotros los sarmientos...
(Jn. 15, 1-8)




Tú, ungido en lo más profundo de nuestra humanidad,
vencedor de pasión y muerte,
eres el cumplimiento de la fidelidad a Dios,
consumación de tu inmanente generosidad.

Con inmenso amor de Dios humanizado,
eres la vid plantada por el Padre
en nuestra estepa árida,
a pesar de los cierzos y heladas
que pueden dañar a los sarmientos.

Tu eres la cepa, amor recíproco de Padre e Hijo,
en esa mística contagiosa
que cobra todo sentido
cuando la savia divina irrumpe en nuestro linaje.

Los tallos injertados en Ti,
y  bien podados por el amor del labrador,
invaden de fruto abundante la viña.

Nos lo dejaste dicho en el trascurso de tu cena pascual,
en esa despedida
donde vid y sarmientos soñaron juntos con la poda fértil,
con el ardor del lagar y el licor sabroso
que anestesian los egoísmos, las cobardías, los miedos…

Nuestras yemas no se secarán,
¡palabra de la vid!
Son retoños que fructificarán injertados en Tí,
inmunizados con la gloria del viñador.

Gracias, Padre nuestro,
porque en nuestra estepa árida has plantado tu vid.