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miércoles, 18 de febrero de 2026

ADAMUZ, EL SAMARITANO

 

18 de enero, 7:45 de la tarde. España entera se arrodillaba ante el sufrimiento trágico en medio de una vorágine de sospechas que el tiempo aún hoy va encargándose de dirimir… A pesar de tantos días de dolor pasados,  nuestros dirigentes políticos no cesan de crear bucles. Siguen sus bataholas en línea, más preocupados por  la supervivencia partidista, que por  dimisiones, aun sabiendo que toda  dimisión, lejos de ser un gesto de debilidad, puede convertirse en un acto de grandeza cívica.  Es la política divisiva que viene ocupando espacios mediáticos hasta el hartazgo, sin respeto -¿exagero?- a la sangre y a las lágrimas derramadas sobre la población samaritana de Adamuz.  Éticamente no acabo de entender, ya a un mes de la tragedia, que un fallo técnico estructural de una red ferroviaria “de vanguardia” haya sido -¡sólo eso!-  la causa de 57 muertes y las muchas decenas de heridos.

Es cierto. A un mes de la tragedia se van aclarando los porqués…  Pero persisten los miedos. ¿Qué decir del  “miedo”, manifestado a los medios de comunicación  por los propios maquinistas, cuya vida se la juegan a diario pilotando trenes sobre “dudosas seguridades”?  ¿Y nuestros miedos  como usuarios de la red ferroviaria?  El panorama nos fuerza a preguntarnos,  parafraseando a Hemingway,  ¿por quiénes doblarán mañana  las campanas?  Creo que se ha llegado a perder la  confianza en ADIF. De hecho, se dice que los trenes de alta velocidad van “casi vacios”. No sé. En cualquier caso, el “angelismo político” que pretende descargar su conciencia  sobre “la fatalidad de una soldadura vial”,  ha golpeado profundamente la sensibilidad ciudadana.  Aún a pesar, ciertamente,  de la  sinergia demostrada por decenas de vecinos que se adentraron entre los hierros retorcidos  para sacar a los pasajeros atrapados, enfrentándose a un drama dantesco. Tiendas, panaderías, bares de Adamuz abrieron de madrugada para ofrecer comida, agua, café y mantas  para los supervivientes y los servicios de emergencia.

En el epicentro de la tragedia y aun reconociendo el fuerte impacto espiritual que ha supuesto, incluido el fracaso humano en toda su complejidad,  me niego, como creyente,  a “poner en solfa” el silencio de Dios ante tamaña tragedia.  Porque  junto a  Julio, el joven de  dieciséis años,  que fue  ejemplo de arrojo y generosidad en la atención a los heridos, he sentido a Dios. Y en los bomberos, en el cuerpo sanitario, y en el resto de los buenos samaritanos que corrieron en aquella noche aciaga, he sentido a Dios… En aquella explosión de solidaridad samaritana que Adamuz  ha escrito como una de las mejores páginas de su historia, allí he sentido a Dios.  Lo mejor del ser humano se rubricó  allí, entre el amasijo de los  hierros y la sangre perdida inútilmente. Dios estaba allí… La fe triunfa cuando no se ve nada. O como bien decía el Principito “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”… Así se entiende que la Iglesia, icono de Dios, se hiciera presencia, bien lejos de toda adscripción política,  acompañando y consolando en el dolor. Como Jesús de Nazaret que, desangrándose en la ignominia de la cruz, promete el reino de Dios al buen ladrón crucificado a su lado. El nazareno en el propio patíbulo promete la Vida. No fue la utopía de un vencido, sino la seguridad de un vencedor.  Bien lo entendió el apóstol Pablo cuando escribió a los filipenses: “mi vivir es Cristo y el morir una ganancia”. No somos seres para la muerte, sino para la Vida. 

Saramago, sin embargo, en sus Diarios y más en su obra “Caín”, incide  en la idea del silencio de Dios ante el sufrimiento humano: “Dios es el gran silencio del universo”. De ahí, su increencia…  Para mí, el silencio de Dios me permite procesar el dolor  no sólo desde la pura emoción, sino desde la solidaridad humana radical. Porque ante la desnudez de la tragedia, sólo nos queda la esperanza que siempre nos transciende en su dimensión de eternidad.  “No somos carne de un ciego destino”,  cantamos en la liturgia cristiana.

Sí, Dios permanece escondido en esa “solidaridad silenciosa” que sanciona el arrojo de tanta gente involucrada en el dolor ajeno.  Me atrevería a afirmar que la ausencia de Dios  es un proceso de purificación donde Él  se vacía en su silencio a favor de la libertad dada al hombre desde la Creación. Y, por supuesto siempre desde la fe, no invalida el misterio envolvente del testimonio demostrado, en medio del amasijo ferroviario, por Adamuz, todo un pueblo samaritano.

 


viernes, 30 de enero de 2026

DESCANSA EN PAZ, PAQUIÑO

 


Querido don Paco, o Paquiño como yo te recordaba siempre desde el Seminario.  Fue por allá del año 1978, que solicité a nuestro obispo don Miguel Araújo poder trasladarme a Lyon para ampliar estudios. Entendió mi petición, y me pidió que le propusiera un sustituto. Por  amistad y por tu labor desarrollada en la parroquia de Celeiro,  le hable de ti. Así, te llegó el nombramiento a los pocos meses. Tu aceptación fue evangélica, como el relato de san Mateo: “Venid conmigo y yo os haré pescadores de hombres". El pueblo te recibió con ese “cariño” de que hace honor su nombre. Y tú te sentiste  muy acogido.

Con el corazón lleno de gratitud y la esperanza puesta en la vida eterna, te despide hoy tras una vida de entrega, sencillez y fe inquebrantable. Sacerdote de  gran humildad y humanidad desbordante. Ahí  entre el mar y sus gentes, encontraste tu verdadero hogar.  Compartiste alegrías y fatigas  con los marineros y sus familias, como con el resto del  pueblo metido en otras labores para ganarse el pan de cada día. Demostraste gran pasión por la pesca que te granjeó la empatía de todos.

En tu procesión funeraria, sentirás más de una lágrima y mucho agradecimiento. Y en el silencio de estas horas, estarás recibiendo ya el abrazo del buen Dios. Descansa, pues, Paquiño querido, en el nuevo “Puerto” al que has arribado cargado de esa buena pesca que consiguieron tus palabras de buen pastor y tantos  sacramentos impartidos durante  los 45 años de ministerio pastoral, también entre Mera y San Adrián.

Rodeado de tus gentes y presidido por don Fernando, una joya de obispo, te sentirás feliz, inmensamente feliz al ver que "la muerte no es el final del camino".  En tu felicidad ya eterna, un fuerte abrazo desde Granada.

 

jueves, 11 de diciembre de 2025

LA MUERTE, PARTE DE LA VIDA

 

    

La muerte crea una brecha traumática en nuestra vida,  y más cuando se presenta inesperadamente. Hace unos días, el accidente mortal  sufrido por  Javi y Ventura, entrañables jóvenes hueteños, ha producido enorme conmoción en nuestro pueblo.  La cercanía de  sus  trágicos fallecimientos  actuó como una revelación del destino. Un destino que nos ha jugado su trampa, como si el hombre necesariamente  estuviera sometido a  una absurda existencia en brazos de la muerte. Bien es cierto que, siguiendo a Rilke, “estamos continuamente imbricados en la polaridad del morir y el nacer”. Pero la presencia de la muerte no tiene carta de residencia sobre la evidencia  anhelante de la vida. Si nos acercamos al libro sagrado de los Salmos, escuchamos al salmista decir “No me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción”… Y es que la fe impone la convicción de una VIDA tras la muerte. Dios no creó la muerte. Tras el imperio del mal, Jesús de Nazaret venció la muerte con su resurrección. Nuestra visión de la muerte, pues,  constituye el criterio de nuestra esperanza, una barrera “franqueable” que afecta a lo más intimo de nuestro ser. ¡La sed  de Vivir!

Sin embargo, la muerte repentina,  tras el accidente mortal del pasado domingo,  ha abierto una puerta a la desesperación. Como mínimo, ha sido un derecho a llorar desconsoladamente.  Una legión de jóvenes anclados en el dolor, junto al recorrido fúnebre, ha manifestado,  a corazón abierto, su turbada impotencia,  sin concesiones a la superficialidad.  Es la cara terrible de la realidad humana vista desde  la perplejidad siniestra, mas, sin duda también,  desde  la solidaridad empática… y, cómo no,  desde la oración confiada. La inmensa multitud en torno a la Eucaristía del domingo  no arrió la bandera de nuestra creencia trascendente. Las cálidas palabras de nuestro párroco en la celebración  funeraria, testimoniaron la fe que  desafía al mundo.  Los cristianos tenemos razones más que suficientes para entender  que la muerte  “no es el final del camino, que aunque morimos no somos carne de un ciego destino”,  como cantamos en nuestras liturgias.  El Evangelio es la fuerza contra toda fatalidad luctuosa. Dios no  permanece confinado detrás del accidente mortal y del sufrimiento humano que conlleva. La muerte solo es parte de la vida.

Ventura y Javi, dos jóvenes alegres, generosos, deportistas, han sido dos  luces brillantes que se apagaron  demasiado pronto.  Pero nos han dejado el gran legado de su juventud  en el cariño filial y en la amistad  compartida.  El vacío inmenso que dejan en sus padres, hermanos y amigos, tributan consuelo y esperanza. Así  lo hemos leído en ese  aluvión ejemplar de empatía bañada en lágrimas, durante la procesión funeraria. Como las lágrimas de Jesús de Nazareth ante la muerte de su amigo Lázaro de Betania, que narra el evangelista san Juan. Su vida nos ha mostrado que Dios no está confinado en “su cielo”, como eclipsado ante los acontecimientos  del dolor humano. El silencio de Dios se rompe en Él, en Jesús de Nazareth, cuando  el acto de su cruz no tuvo final con la muerte… Así, la vida de nuestros amigos, truncada por un accidente mortal, es  un acto de fidelidad  póstuma a la grandeza de la juventud amiga... Es de subrayar también el gesto noble de nuestras autoridades municipales, suprimiendo los actos festivos  programados por el Ayuntamiento para estas Navidades.

La  resurrección de Jesús es la gran Novedad: “el que cree en mi, dijo, aunque haya muerto vivirá”, según el evangelio del apóstol Juan.  La esperanza, cierto, no es nuestro exilio,  aunque nos golpee la muerte en su más trágica expresión. Como cristianos no esquivamos esa “certeza”, confiando en las palabras del apóstol Pablo en su primera carta a los corintios: “el último enemigo que será destruido es la muerte”.

Mary Lourdes y Salvador,  Encarni y Norberto  y demás familia, ¡mucho ánimo a pesar de vuestros corazones rotos, destrozados!  No hay palabras con qué expresar el dolor que nos une a todos… Desde la fe, sin embargo, confesamos  la ilusión y la esperanza de reencontrarnos todos con vuestros “niños del alma”, cuando llegue nuestra hora, porque la muerte tan sólo es parte de la vida…

Hasta pronto, Ventura y Javi.


domingo, 2 de noviembre de 2025

DIA DE ESPERANZA


                En este día 
                                                de la Conmemoración de  los Fieles Difuntos, 
                                         los cementerios están cargados de ternura,
                                             honrando a todos los que nos han precedido en la vida. 
                                 La oración por los difuntos pertenece a la tradición cristiana más antigua.
                                 Es natural,  pues,  que, al día siguiente de la festividad de Todos los Santos, 
                                nuestro corazón se dirija a   nuestros hermanos y hermanas 
                                que murieron con la esperanza de la resurrección. 
                                                         ¡Feliz día de la esperanza cristiana! 


jueves, 16 de marzo de 2023

A LOS PIES DE CALABRIA

 

El viejo pesquero hecho añicos a los pies de Calabria, (añicos sobrecargados de humanismo,  ¡casi doscientas personas, niños y bebé incluidos!)  no  es el  “culpable” de  haber convertido la playa turística de Steccato en el documental de muerte de quienes fueron sus “huéspedes”, durante cuatro días de mar por el Mediterráneo. Ellos subieron a bordo en busca de un “paraíso” prometido por la mafia criminal que canjea vidas humanas por dinero. En condiciones terriblemente adversas hubieron de zarpar “a la aventura”. Y la embarcación hecha leña terminó confundiéndose en la playa con mochilas, biberones, juguetes y casi un centenar de víctimas mortales. Una tragedia más en el mayor “cementerio” del mundo, el Mediterráneo, que “no puede dejar indiferente a nadie", según aseveró el presidente de Italia, Sergio Matarella.  Según datos recabados en internet, desde 2014 hasta septiembre de 2022 murieron en el Mediterráneo, en su intento por llegar a las costas europeas, unos 25.000 migrantes traficados por tales mafias desalmadas. ¡Dolorosa sangría humana! Y tantos otros casos sobre las lágrimas de la tierra, como el de Texas, el pasado junio: aquel dramático hallazgo de una cincuentena de personas asfixiadas, niños incluidos, dentro del tráiler de un camión.

La política migratoria, cuando selecciona y descarta, se convierte en el escenario de la hipocresía de la solidaridad: un escenario absolutamente restrictivo para los derechos de las personas, según el lugar de procedencia o el color de su piel.  La normativa internacional de derechos humanos no se cumple. Hay gobiernos que miran hacia otro lado, defendiendo el desdeño de las “puertas cerradas”  contra la priorización de la vida y la seguridad de los más vulnerables que salen de sus países buscando “techo, tierra y trabajo”,  como repite tanto el Papa Francisco. El Evangelio del Nazareno nos advierte que “cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt. 25, 40). Son palabras que resuenan hoy con infinita fuerza  tras la muerte de tantos indefensos ante el mar embravecido de la costa italiana.

No es la primera vez que el periodismo, desde diferentes esquinas, grita que las políticas migratorias injustas y sin un enfoque de derechos humanos generan muerte. Urge, por ello,  generar políticas dignas, precisas, que se ajusten a la normativa internacional en materia de derechos humanos. Es hora que los gobiernos cambien de corazón  y pongan rumbo a la dignidad de las personas migrantes como prioridad absoluta, haciendo frente “a  las causas que subyacen a los flujos de la emigración:  guerras, persecuciones, terrorismo, pobreza…”, en palabras del propio presidente italiano. Los silencios crean huecos de maldad en contra de la pedagogía social. Urge, pues, cambiar de actitud mental y revestirse de hombres nuevos (cf.  Ef. 4: 23-24), capaces de superar criterios de partido, envueltos en codicias electoralistas.

La dimensión profética, en estos casos, al margen de creencias religiosas,  sigue siendo esencial para toda prospectiva real que implique no la simple extrapolación del pasado y el presente, sino el momento de la conciencia, el momento de la trascendencia del hombre en relación con su propia historia (cf. Roger Garaudy, “Parole d’homme”). A los pies de Calabria la tragedia no ha sido un error humano, como tampoco lo ha sido en Lampedusa o en Canarias, Libia, Texas…, sino el latido sin fin que, en el fonendoscopio de la humanidad,  implora justicia y lealtad.


miércoles, 11 de noviembre de 2020

HASTA PRONTO, HERMANO

Mi querido Pepe, el cruel Covid te ha robado la vida, y nos ha robado tu sangre que portábamos… Te has ido, sin quererlo, furtivamente. Sin tiempo para el beso de despedida. Sin tiempo para rellenar ese terrible hueco de tu ausencia inesperada.

Hombre inmensamente culto, tú has hecho de la docencia una actitud creativa del día a día bajo el “carpe diem” de Horacio, como tu lema favorito, junto a ese otro tuyo que luces en tu página de Facebook: Un maestro, alumno en reciclaje permanente.

Dedicaste tu vida a la enseñanza, primero como alumno brillante (¡número uno de tu promoción!). Luego, como maestro de generaciones adolescentes has dejado una inmensa huella en tus alumnos y alumnas que hoy forman un núcleo activo de padres y madres, de Deifontes, Montillana, Calicasas y Peligros. A través de tu antigua alumna Ana Eva hemos conocido un rosario de elogios del que fuera tu alumnado que hoy llora tu ausencia. Esto dicen de ti: “don José ha marcado huellas imborrables en nuestra vida adolescente”, “qué buenos recuerdos de su magisterio, era genial en su docencia y en su cercanía humana”, “don José era un tío de gran vitalidad, lo admirábamos en su forma de enseñar”, “como don José  no ha habido otro igual, ha sido un number one digno de ser emulado”… ¡Palabras que son un  brindis a tu solvencia humana, intelectual y docente! Tu mesura se infiltró dulcemente en sus vidas.

Familiarmente, también has sido number one. Lo decimos todos, tu esposa María Angustias,  tus hijos, tus hermanos, tus sobrinos, tus ahijados Juan Jesús y José Antonio. Y esa legión de amigos que dejas en el camino perplejos ante tu ausencia, que gozaron de tu acertada palabra y de tu media sonrisa de complacencia.

Tu luz de leal esposo, de inmenso padre, de grandioso hermano y tío, de  sabio maestro,  de extraordinario amigo, tu luz prevalece sobre la noche oscura que nos ha causado tu muerte imprevista.

Has sido también, hermano, mi confidente en múltiples ocasiones… Tú, honesto pintor manejando a la perfección el pincel de tu gran humanidad. De ahí, el enorme vacío que dejas en todos nosotros, como “El vacío del alma” que reza la escultura en bronce de Jean Louis Corby.

Desde mi dolor inmensurable, brindo por tu paz en esa orilla del infinito que alimenta mi esperanza en el más allá. ¡Hasta pronto, hermano!

 

sábado, 3 de octubre de 2020

MUERE EL PAPÁ DE MAFALDA

 


Joaquín Salvador Lavado Tejón  Quino”,  hijo de andaluces emigrados a Argentina en 1919, nació en  Mendoza  (Argentina)  en 1932, e inició los estudios de Bellas Artes, que abandonó pronto para dedicarse a dibujar historietas de humor.  Alcanzó la fama con las tiras de Mafalda.  Esa niña idealista, revolucionaria, simpática, atrevida y gran luchadora social, querida en el mundo entero.  El pasado 29 de septiembre cumplía 56 años. Y un día más tarde quedaba “huérfana”. Quino moría a sus 88 años en su ciudad natal entre las “lágrimas” no sólo de Mafalda, sino  también de Susanita, Manolito, Felipe, Miguelito y Guille…  Desde aquí nuestro homenaje  a Quino, unido a la pena  que embarga a millones de sus seguidores.



jueves, 19 de diciembre de 2019

ALGO SE MUERE EN EL ALMA


Nobleza obliga, que dicen, y más cuando una amiga se va... En este caso, la Librería Nueva Gala que ha cerrado definitivamente. Nuestro querido Bernardino ha dado por terminada la “función”. Ha bajado finalmente el telón en este diciembre frío, no sin apenados suspiros en compañía de amigos que hemos vivido otrora la feliz apertura del escaparate para amantes del libro. Sí, allí, en Librería Nueva Gala, hemos colgado libros que acercaban a personas con hambre de lectura. Así, la librería venía a ser, ya desde los tiempos de Ginés, como una era donde se aventaba el trigo de los versos, historias, novelas, escritos políticos, páginas culinarias, infantiles… Pero la aventura digital con sus redes despiadadas ha ido enmudeciendo los gozos de pasar páginas con olor a tinta.
Sin embargo, no es época de gemidos por muy lógicos que sean, sino un momento para llenarnos de mucha paz por el bien sembrado, a pesar del incierto futuro, sobre todo, para quien han vivido la noble tarea de ofrecer grandezas allegadas a la pluma o al teclado de sufridos escritores.
Tras más de 30 años de historias libreras, cuando todavía no se nos apreciaban arrugas, hemos avalado felicitaciones que ya no volverán, pensando en futuras generaciones. Es duro decirlo, pero Nueva Gala ha dejado de ser el referente de ayer por donde han pasado eventos deliciosos, presentando, año tras año, obras de Olgoso, Friebe, Pimentel, Jiménez, Muñoz, Carbonell, Amaya, Alija, Odile, Gastón, Pozo, Cárdenas, Sopeña, Ordás, Vega, Hita, Ariza, Granados, Coín, Moratalla, Enríquez, y así hasta más allá de un centenar de autores, que nuestro Antonio Arenas inmortalizó en las páginas de IDEAL.
Cuando muere una librería, muere con ella las mañanas de sol. No hay nada más lamentable para un pueblo que ver cerrarse sus librerías, como en otros años ha sido la muerte de periódicos, cual “cantos de sirenas a los dioses del Olimpo”.
No hay más remedio que adaptarnos sufriendo estoicamente aquello de que “es lo que hay”...  Más que nunca procede vivir la realidad día a día, entendiendo que es hora de asumir los cambios como imponderables de los nuevos tiempos, pero sin olvidar que "cuando un amigo se va, algo se muere en el alma".
Los libros gozan de buena memoria, se leía hace días en el rotativo IDEAL, y sus palabras nunca son tan inocentes como para caer en el olvido. Eso pasaba con Nueva Gala, como el lugar privilegiado en el que se nos revelaba el gozo de cuantos se detenían ante el escaparate para ver, sentir, gozar del multicolor de unas portadas que invitaban a entrar para palpar la frescura de sus letras y, sin duda, dejar huecos en las estanterías…
Leer es gozar siempre de un oasis, como escribir es adentrarse en un desierto, casi un disparate (¡con perdón!). Se escribe mucho, se lee no tanto, y se compra mucho menos. Es fascinación, pero también desencanto, y, sin embargo, sigue siendo obligado asomarse a los libros, si queremos entender el mundo…

miércoles, 30 de octubre de 2019

BERTITA


En estos momentos de nuestro Getsemaní humano, cuando el sufrimiento nos aprieta por todos lados, no nos dejamos aplastar por la desesperación, imitamos la grandeza de Berta María, mi sobrina. ¡Qué buen ejemplo nos ha dejado! Miramos al Cielo para descubrir sus guiños de mujer fuerte. El dolor de estos días nos ha arrancado muchas  lágrimas, demasiadas lágrimas, pero con ellas hemos tenido el coraje de regar la oración en la esperanza de una Vida nueva, donde la podremos abrazar de nuevo todos con sus hijos Carlitos, Bertita y su más pequeña Nerea, ¡ellos los primeros! Será la Meta que alcanzaremos todos, con la promesa del Resucitado, tras pasar  los umbrales de cada Gólgota…
Permitidme, mis amigos, este poema que os ofrezco en su nombre, desde la capilla del Tanatorio de San Fernando (Cádiz). Ella seguro que lo ha seguido desde su paz del Cielo, porque el “hilo” con ella no se ha cortado, ni ha tenido interferencias. Y desde ahora siempre tendrá máxima cobertura…  

                 BERTITA


Con Berta, para siempre mi Bertita,
siento ya correr una brisa alada
de mujer, esperanza apasionada,
de madre, consuelo y fuerza bendita.

La lámpara en su alcoba encendida,
en su corazón la cruz bien grabada,
digna esposa de dolor consagrada
y en el cielo en multitud recibida.

Lágrimas hoy queman ojos mortales,
¿Por qué, Señor, la llevaste veloz?
¡Prodigio de misterios esponsales!

Era pan y cáliz. ¡Se fue contigo!
Oblación, dolor de ausencia precoz
¡Bendito tú buen Dios, mi Cristo amigo!


viernes, 25 de octubre de 2019

¡HASTA CUÁNDO, SEÑOR!


Un bebé abrazado a su madre en el fondo del Mar Mediterráneo. Eso es lo que encontraron los buzos el pasado 15 de octubre a sólo 10 kilómetros de la costa de Lampedusa, Italia. No puedo quitarme esa imagen de la cabeza. Madre y bebé, junto con otras 28 personas, buscaban una vida mejor y se encontraron con la muerte. No lo habrás leído en casi ningún medio de comunicación, ni en el Twitter de ningún líder político. ¡¡¡Maldita indiferencia!!!
Lo peor es saber que se podía haber evitado. Oscar Camps, presidente de Open Arms, cuenta que su barco estaba en la zona, a pocas millas, y que vieron hasta tres aviones militares sobrevolando la zona, pero nada, no les avisaron. Las ONG siguen criminalizadas. La bondad no se lleva, nuestros dirigentes prefieren la indecencia.

El Mediterráneo sigue siendo el cementerio de la ignominia humana.

domingo, 18 de agosto de 2019

CLAMOR DE LUNA


Mi modesto homenaje al poeta eterno y universal fusilado hace hoy 83 años... Federico sigue vivo en nuestras lágrimas y en nuestros corazones.


Verde, blanca y verde…
La metralla pudo más,
¡mudo ruiseñor!
Y se aliaron con su muerte
entre Víznar y Alfacar.

En pardo barranco…
Y con él mucha más gente,
¡trigo candeal!
Pero el odio logró más
entre Víznar y Alfacar.

En noche cobriza…
Hurgaron quebrar el alba,
¡ay, clamor de luna!.
Quisieron amortajarla
entre Víznar y Alfacar.

Mas, plumas y versos
entre pinos sepultados,
¡al fin, florecieron
entre Víznar y Alfacar!


miércoles, 31 de julio de 2019

MARILUZ

Mariluz Escribano Pueu, poeta y catedrática de UGR.

Siento mucho no haber podido acompañarte en tu sueño eterno y definitivo, querida Mariluz. Tu adiós me llegó con retraso. Y te he llorado tarde. Espero leas desde tu otra orilla estas letras de mi tristeza y de mi agradecimiento.
Tristeza porque te has ido lejos, calladamente, sin dejarme la oportunidad de darte el último abrazo. El penúltimo te lo di en la entrega de tu merecido premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Nebrija”.
Y agradecimiento, por todo cuanto tú has supuesto en tu mundo de la familia y la amistad, en tu mundo de la docencia y la poesía… y en mi mundo.
A ti te debo mucho de mis inquietudes poéticas.  Las veces que,  cuando yo dirigía el Centro de Recurso de la Facultad de Ciencias de la Educación, acudías a mí para “ayudarte técnicamente” en tus clases prácticas de literatura. Y las veces que me soportabas en la corrección de mis “pinitos” de poeta, desde tu cátedra literaria.
Me he sentido muy afortunado a tu lado, con el mismo gozo que tú escribías  en “Jardines, pájaros”: Me siento afortunada mirando este jardín que planté con mis manos más jóvenes  Sólo he sentido siempre la  pena de no haber sido tu  alumno, aunque siempre te he considerado “mi Maestra”, cercano al sentimiento de nuestra común amiga, Remedios Sánchez, tu mejor alumna de todos los tiempos.
Sigue, amiga, poeta fecunda, desde tu altura infinita, donde estés, sigue arrullando palabras nuevas, sigue rezumando gracia joven, ya que tu pluma ha gozado siempre de buena salud.
Sigue tu viaje, sin dejar de inspirarnos buenas letras que denuncien, desde tu propia discreción y lucidez, el tizne que bulle en nuestra “cofradía”.  Sigue acunándonos, sin ataduras del tiempo, para que nunca nos falte tus arrullos bellos, como el último que escribiste: Cuando me vaya / dejaré un silencio en el recuerdo/ y un aroma de sándalo./ Dejaré abierta la ventana… Sí, amiga mía, no cierres tu ventana, a pesar de haber cruzado los cielos… Pues sigues viviendo en mi admiración y recuerdo.

jueves, 6 de junio de 2019

A INÉS


INÉS, VIRGEN Y MÁRTIR

A ti te saludo lleno de sentimientos, a ti monjita menuda, de pocas palabras, y a tus 77 años, de los que llevabas veintitantos ayudando a los más desfavorecidos en el suroeste de tu país centroafricano. Y saludo a las muchachas, tus alumnas de costura, que se debaten en la tristeza como la Iglesia entera desde el Vaticano hasta la última parroquia perdida en los extremos del mundo.
A ti te saludo, Inés, con todo esperanza, a pesar de la terrible madrugada, cuando unos desalmados  “señores de la guerra”, entraron en tu habitación y te llevaron hasta las instalaciones donde enseñabas costura y bordado a un grupo de mujeres, la mayoría madres solteras.  Y allí te asesinaron por razones que ninguna razón entiende.
A ti, mujer amable y pacífica que querías permanecer en la zona ayudando hasta que las fuerzas te lo hubieran permitido. A ti, Inés, salud y gloria.
Caminabas con tu pueblo confiada en el buen Dios. Y en el camino, como si fuera el del Gólgota, te crucificaron. Y en ese camino hoy también te lloran desde todos los rincones de la gente buena de cualquier credo.
Tu muerte cruel  ha causado conmoción dentro y fuera de este país donde la muerte de religiosos es cada vez más frecuente a causa de la violencia. Pese a todo, la fe sigue imperturbable, animada por un nuevo Pentecostés, trabajando en esta zona del mundo donde los misioneros, ante tu muerte, han manifestado no tener miedo a seguir recorriendo los sendas de la misión marcadas por el Espíritu.
Desde el Cielo, Inés, virgen y mártir, vela para que la violencia se termine con tu muerte. Y que tu sangre vilmente martirizada sea ya semilla de cristianos en tu querida República Centroafricana.



martes, 5 de febrero de 2019

IN MEMORIAM


Querido Jesús:


    No entendemos cómo te has ido tan pronto, sin despedirte, tras haber pasado una tarde en familia. ¡Misterio oculto que sólo nos deja espacio para la imaginación! Tú en plena juventud, compartiendo amor con Carmen, tu pareja, con tus padres, con tus hermanos, con tus  cuñadas y sobrinos, con tu amor inmenso a la naturaleza, con tu entrega de vida sana y trabajadora… No entendemos por qué te has ido tan pronto desde tu propia casa construida con tanta ilusión.

    Entendemos que la muerte sea un evento inesperado que sucede, a veces, tan repentinamente que no deja tiempo para la despedida. Pero que haya puesto fin a la continuidad de todos tus proyectos, sueños y planes, es bien doloroso. Eso trastoca nuestra fe y nuestro corazón.

    Sólo vemos con sentido tu muerte, cuando pensamos que, antes de irte, nos has dejado un rico legado atrás. Ese legado que es copia original de tus padres, Mari Carmen y Alfonso, hoy destrozados, que han sabido darte a diario lo mejor de sus vidas, con amor inmensamente profundo.  

    Consideramos tu muerte como un cruzar el túnel de la vida, para llenarnos de agradecimiento por los años compartidos contigo.  Te lloramos, hoy,  sí, te lloramos, pero agradecidos a tu vida entre nosotros. Afortunadamente, el amor es más fuerte que la muerte y nada puede vencerlo. En realidad, no morimos mientras hay quien  nos recuerde y nos mantenga cerca de sus corazones. Por eso, tú seguirás viviendo entre nosotros, alentados por tantos recuerdos tuyos.

    Tu ausencia de este mundo es como una llamada, un desafío. Hoy nos llamas a seguir amándonos, con la seguridad que tú también desde esa “otra orilla” velarás por nosotros. Es la esperanza que nos mueve a enjugar nuestras lágrimas. Y nos conforta saber que vives en la paz del buen Dios, y con esa migajita de nuestro corazón que se ha ido contigo...

lunes, 28 de enero de 2019

PALABRA E IMÁGENES



POR FIN


La madre tierra te apretó
contra su setenta y una oscuridad y tu vida
sin vida tocó la estrechez
de un mundo de soledad.
Trece días. Y ahí
dejamos de respirar… ¡Contigo!

Rescate. Angustia y dolor.
Silencio.
En el pozo se buscaba agua, Julen,
y la solidaridad escuchó trece inmensos latidos.
Desgarrador consuelo. Y ahí
dejamos de respirar… ¡Contigo!


Concierto de lágrimas y esperanzas
a primera vista frustradas. ¿Fatalidad?
Reconciliaste tierra y humanidad
día y noche.
Toneladas de tierra, toneladas de amor. Y ahí,
dejamos de respirar… ¡Contigo!

Y entre ángeles, tu hermanito Oliver
que te espera
con sus bracitos abiertos, arrancando sonrisas
para papá y mamá. Y ahí,  
sí, respiramos a fondo… ¡Contigo!
                                                          ¡Por fin!         


sábado, 29 de diciembre de 2018

ENRIQUE AMIGO

     Hoy, mientras corro a lomo del AVE, camino de Zaragoza, “se me ha roto la vida entre mis dedos”, como dice el poeta, aunque es el momento de evocar con gozo tu excelencia humana y espiritual. Sí, porque tú Enrique, siempre has sido para cuantos te hemos conocido la medida del corazón humano.
     He sentido enormemente, junto a mi mujer, no poder acompañarte en tu feliz tránsito al Padre. Y ya, desde hoy mismo, en tu celestial lejanía, habrás visto cuánto te echamos de menos, tu piadosa mujer, tus adorables hijos y nietos y tus incondicionales amigos.
     Muchas veces, me brindaste el gozo de entrar en tu intimidad, donde pude encontrarme con el Enrique siempre comprometido en abrir futuro en el delicioso mundo de la amistad. Por ello, déjame ahora caer en la tentación de hilvanar retazos de lo que ya hoy es tu historia.
     Tu personalidad humana y cristiana se fue forjando, día a día, en el seno de una familia tuya profundamente cristiana y esa otra familia, tan tuya también, los jesuitas. De joven, pasaste dejando una estela de brillante alumno universitario. Y tu labor de cirujano y traumatólogo, posteriormente, sobrepasó con mucho las estrechas lindes de los quirófanos. Todo habla de un pasado de respeto y profesionalidad, sencillez y generosidad, talento y tesón. Huellas que marcaron un camino, en el que siempre trataste de situarte al lado, como quien no está ahí; pero así, calladamente, nos aleccionaste a muchos. Fuiste todo un maestro, con la misma “maestría” de haber sido alumno laureado.
     Tú has sido, amigo, un hombre de bien que siempre caminaste dando la espalda a tus muy merecidos honores. Siempre te he visto imbuido de un profundo amor a la alteridad de nuestras gentes, inclinado reverente ante el sacramento de la amistad, identidad de cada hijo de Dios.
     Fuiste hombre adornado providencialmente de una exquisita sencillez. Sabías mucho, y lo disimulabas mucho más con tus medidas palabras, sin sobresalto, ante cualquier conversación llevada a cabo por quienes compartíamos el gozo de formar parte de tus amigos. Supe de tu dedicación a los enfermos de la que hiciste tu idea-bandera, sobre todo cuando se trataba de tu compromiso con los desfavorecidos, donde no dejabas espacio a la frivolidad de consideraciones meramente altruistas.           Has sido fiel orfebre manejando a la perfección el buril de tu profunda espiritualidad. Creyente, de fe profundamente eclesial, te dolían las sombras de la Iglesia y gozabas de las luces de un cristianismo comprometido en la alegría del nuevo rumbo emprendido por el papa Francisco.
     Hombre inmensamente culto, tú has hecho de la cultura una actitud creativa del día a día. No hay más que entrar en tu casa, tanto en Huétor como en Granada, para respirar tu arte por todas las esquinas. Recordarás las veces que te “presioné” para que escribieras tus memorias. ¡Cuántas veces tuviste que aguantarme la repetición de aquellos versos de nuestra inmortal Rosalía de Castro: "es feliz el que soñando muere, infeliz el que vive sin soñar”! Hasta última hora, sólo una semana antes de tu muerte, mantenías felices proyectos, aunque nunca cuajó lo de tus memorias… Leías con fruición, te embarcabas en el alumnado de la Universidad de Mayores, como un aprendiz más, que solías decir. Si el poeta Benítez Carrasco o el Padre Cué pudieran hablar hoy, nos dejarían los regalos de tu andadura cultural, como dirían también tus plantas, tus flores, tus repujados, tus taraceas…
    Y, finalmente, ¿qué hablar de tu Huétor Santillán que hoy siente tu ausencia? Fuiste hechizado por esta tierra serrana de la que has sido nombrado merecidamente “hueteño predilecto”. Tus gentes confiesan tu continua disponibilidad, querido doctor Berruezo, cada vez que has sido requerido ante cualquier urgencia. No en vano, cuando venías a Huétor Santillán hasta el aire te saludaba, en palabras de Ángel Ganivet.
    Me viene a la memoria la escultura en bronce de Jean Louis Corby, “El vacío del alma”. Sí, inmenso vacío nos dejas en tu despedida. Pero estoy convencido de que entre tu gran Lola y tus hijos lo sabrán llenar, con creces, pues, como decía el Dalai Lama, "la única religión verdadera consiste en tener un buen corazón". Y yo doy fe de tu buen corazón.
     Desde la nostalgia de mi finitud pegada a la tierra, brindo por tu paz en ese nuevo estado infinito que alimenta mi esperanza en el más allá. Gracias por tu amistad que no podré olvidar jamás. Sería una imperdonable deslealtad. Y me despido con el abrazo de dos vueltas que tú decías, pues has sido siempre para cuantos te hemos conocido un icono humano de preciado valor.