sábado, 6 de abril de 2013

EN MEDIO


Llegó Jesús, estando cerradas las puertas,
se puso en medio... (Jn. 20, 19-31)

 
En medio del ancho hostil,
nosotros aterrados, a causa del  hambre
y el paro,
del sida y la droga,
de los odios fratricidas,
que ejecutan a millones de  hermanos,
sentimos un inmenso vacío sin Ti.
Y somos puertas cerradas,
por miedo a complicarnos la vida. 

Somos seres errantes, timoratos,
incrédulos a pesar de nuestros rezos,
tras siglos y siglos sin darnos cuenta
de tu maravilloso proyecto de humanidad nueva. 

Plántate, Señor, en  medio,
muéstranos de nuevo tus llagas,
las tuyas,
y las de nuestros hermanos, los crucificados contigo
a través toda la historia…
A ver si, por fin, te reconocemos,
en tu aventura salvadora.  

Tú, Jesús, no eres un recuerdo del pasado,
ni tu presencia es un tú en mi yo,
separado del nosotros.
Sí, visto lo de Tomás,
palpamos que no hay experiencia pascual,
si no te muestras en medio de nuestra comunidad. 

Necesitamos (¡somos humanos!)
hurgar tus heridas drenadas  y victoriosas,
para sentir la plenitud de vida nueva,
resucitada,
que emana paz, alegría, confianza.
Para gozar el destierro de todos los miedos,
de todas las tristezas, de todos los agobios… 

Que tu Espíritu sople sobre nosotros,
reunidos en iglesia,
para que la fuerza de su vendaval
abra nuestras puertas
y nos haga gritar a los cuatro vientos
con rigor profético:

¡Señor mío y Dios mío!

viernes, 5 de abril de 2013

VRAIMENT!


 
À  mes amis de Lyon,  
d’Auch, de Strasbourg,
de Paris…

 

 Et oui!  Le Christ est réssusité.
Vraiment! 

Il n’a pas choisi la mort.
Mais, Il est passé au travers de la mort,
pour ceux qui n’ont pas crû en lui.

Il semblait abandonné de Dieu.
Mais, il est revenu à la vie. 

Vraiment!,
Il vit pour nous,
 maintenant et ici. 

Il nous appelle à le suivre…
à rencontrer les autres
avec  le feu de l’amour de Dieu.

Vraiment!

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¡EN VERDAD!

 
A mis amigos
que me siguen desde el blog…

 
Sí!  Cristo ha resucitado.
¡En verdad! 

Él no ha elegido la muerte.
Pero ha aceptado pasar por ella,
en  favor de cuantos no han creído en Él.

Parecía que Dios lo había abandonado.
Pero lo devolvió a la vida. 

¡En verdad!,
Él vive en nosotros,
desde ahora, aquí… 

Y nos llama a seguirle,
a encontrarlo en los hermanos  
con amor ardiente de Dios.

¡En verdad!


 

domingo, 31 de marzo de 2013

ACORDAOS


Hoy la humanidad creyente celebra la historia de la resurrección que experimenta el ser humano cuando descubre lo más trascendente de sí mismo: la energía del Ser Supremo, el aliento vital, el amor de ese cristianismo cósmico que Juan había anunciado en el Apocalipsis.

Lo de Jesús de Nazaret es experienciar a Dios experienciando lo más profundo de su ser. Por ello, supeditar toda religiosidad al hecho de la creencia cristiana es minimizar el mensaje de  la Buena Nueva. La fe del Galileo se clarifica por la compasión de amor universal por los demás, incluida la Madre Tierra. El misterio de la resurrección no se entiende si no es en la lucha por la justicia en el contexto del Sermón de la Montaña.

¡Felices Pascuas a todos los que sientan
que el crucificado resucitó en cada uno de nosotros!

 
Acordaos de lo que os dijo
estando todavía en Galilea.
(Lc. 24, 1-12)
 

La historia es testigo. Narra la cruz
bajo Poncio Pilatos.
Y sólo el misterio atestigua al despuntar el alba
que la muerte ha muerto.

 Como el día emerge de la noche,
como la gozo emerge del sufrimiento,
la vida emerge de la muerte.
Y el misterio atestigua al despuntar el alba.

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
Él lo dijo, que tenía que suceder…
Acordaos,
estando todavía en Galilea. 

Él supera el espacio y el tiempo.  Él vive...
Y vivirá en cada esquina del ser humano,
indefinidamente. 

Fuente de toda esperanza, su vida
es más fuerte ya que la muerte.
Y nuestra vida empieza en su vida. 

Es nuestro argumento. Misterio.
Murió a la vista de todos. Y resucitó a la vista de nadie,
sólo a la vista de la fe,
porque sólo hay resurrección
donde previamente ha habido muerte. 

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
El misterio atestigua al despuntar el alba.
Acordaos…

viernes, 29 de marzo de 2013

SILENCIO


…e inclinando la cabeza entregó el espíritu.
 (Jn, 18,1-19,42)
 


Silencio. El Cordero es llevado al matadero.
Camino de pasión para el grano de trigo,
única verdad en el espectáculo cruel,
esperanza que deslumbra a la muerte
desde el otro lado del Cedrón… 

Silencio. El cordero va a ser inmolado.
No os confunda el tumulto con sus gritos.
No lloréis lágrimas de compasión
con sus liturgias que no salvan. 

El cáliz amargo del Cordero
se hace presente en la historia de los humanos.
Silencio. Porque la víctima
comparte con el mundo el dolor,
como precio sangrante de su fidelidad. 

Reo es de muerte Jesús el nazareno
y con Él todos los nazarenos
del hambre y la sed,
         de la marginación y de las pateras,
                     de las violencias inhumanas…
y de cuantos alzan las armas de la paz.                    

Silencio.
Cuando todo parece cumplido,
cuando el silencio del Cordero parece ya acorralado,
estalla en luz el madero.

jueves, 28 de marzo de 2013

LA HORA


Sabiendo Jesús que había llegado la hora…
 (Jn, 13,1-15)
 


I

Suena la hora.
El novio, señor y maestro,
ha salido a nuestro encuentro.
Se ha hecho servidor
a los pies de los amados,
ceñido con el atuendo de esclavo
y la jofaina en la mano.
Sólido signo de su ruta nazarena,
síntesis de la razón de su vida.
 
II 

Suena la hora.
La hora de amar. Bálsamo infalible
de vida.
Y nos deja su testamento
donde  uva y  trigo
construyen fraternidad.

Es la Cena del Señor,
memorial a celebrar
en la mesa globalizada de todos tiempos,
hasta la consumación de todos los horizontes,
sentados  todos negros y blancos y amarillos,
y ricos y mendigos.
 

III

 Y suena la hora tras la cena.
Terrible, inhumana hora.
Hora entre olivos y nocturnidad,
entre abandono y traición.
La hora del beso robado...

La hora de Getsemaní, lamento de un Amigo,
angustia  de un Maestro,
fidelidad de un Cristo
que arruina su corazón
para levantar a los hermanos. 

Ha sonado la hora de la nueva Alianza,
complicidad  de amor, dolor y remanso,
a la espera de ver florecer el leño verde.

domingo, 24 de marzo de 2013

¿DERROTADO?


Os digo que si estos callan, gritarán las piedras.
(Lc.19, 28-40)

 

 

 
 
 
 
Maestro, has tenido el arrojo de  subir a Jerusalén,
y abrir la puerta que abre tu aparente derrota.
No entras con la ostentación de vencedor,
sino cabalgando sobre un borriquillo
en paz y júbilo,
a la cabeza de tus discípulos.  

Mantos por tierra y gritos en el aire...
Mientras,
de entre la gente,  la cizaña te ve derrotado.
Y hasta te exige silencio,
en un intento por desbaratar tus planes. 

Haciendo el bien,
recorriste Galilea, Samaria y Judea.
Y, sin embargo, un trágico final  te espera
desde el olivo hasta el madero,
en tu Ciudad Santa, ¡la cuna de la religión! 

Pero la derrota no es tu identidad. Las piedras
gritarían…
Tu sello es el cumplimiento de la gloria del Padre
que se desparrama entre el cielo y la tierra,
en favor de los derrotados y débiles de este mundo. 

¿Derrotado Tú, fiel nazareno?
Entra, sí, entra en Jerusalén
invictamente,
que en pocos días se rasgará su templo,
en el triunfo definitivo de tu amor.

sábado, 16 de marzo de 2013

EN ADELANTE


…anda y en adelante no peques más.
(Jn. . 8, 1-11)


Ay, de ti, mortal, portavoz de calumnias,
chismes y mentiras,
para tratar de ocultar tus felonías.

Bienaventurada tú, mujer condenada a ser lapidada
con las mismas piedras del usuario de tu cuerpo.

Réprobo tú,  que manipulas la mancilla de hembra dolida,
para alardear de tus fanfarronadas. 

Bienaventurada tú,  que en tu afonía gritas justicia
y sólo lo escucha el interior de tu corazón maltrecho. 

Ay, de ti, que la etiquetas  “de mujer de mala vida”,
cuando te ciega el hambre de espasmos, mientras aguardas tu turno. 

Réprobo tú, que intentas viajar en clase de honrado,
huyendo del hijo que abandonaste en el vientre de la transgresión. 

Bienaventurada tú, madre soltera,
que no escurres tu ADN de la provocación,
por el hijo que espera el pan de su desayuno.
 
Réprobo tú
y esa mirada tuya que traspasa la minifalda,
provocando adulterio.

Maldito tú, que te acercas a la “esquina” por si cae esa breva
a cambio de las monedas que te sobran. 

Ay de ti, juez de la misma calle, implacable,
que levantas castillos a tu honestidad,
ocultándote en la nocturnidad  más o menos pagada. 

Ay de ti, que te eriges en verdugo de guante blanco
postrando ante la ley a la esclava de tus placeres,
tú, réprobo de la corrupción, del fraude,
de la lujuria, de la explotación… 

Mujer, ¡al final, nadie se ha atrevido a condenarte!
Yo tampoco te condeno,
porque el mayor adulterio es hacer la cama a los que oprimen a mi pueblo.
Anda, y en adelante… ¡Ya sabes! 

Yo, Jesús de Nazaret.