sábado, 12 de noviembre de 2011

EL RETO

...mira, he ganado otros cinco.
(Mt. 25, 14-30)











Pues, sí,
somos imágenes amasadas en la hornada de Dios.

Antes de marcharse al extranjero,
el dueño nos ha equipado de dones y talentos.
Nos ha confiado el jardín de la gran aventura,
llamándonos al compromiso activo,
para hacernos gozar un día de su banquete.

No podemos ser bagatelas de calculadores,
de apáticos, de miedosos.
No,
no podemos enterrar los dones recibidos,
que dejaría hemipléjica a nuestra Iglesia.

Hemos de invertir nuestros gozos en los que lloran.
Invertir nuestro tiempo y dinero
en los desheredados de este mundo.
Invertir nuestro sudor y nuestras ideas
en instrumentos de  liberación,
¡cumbre de todas las grandezas!
Pues… somos imágenes amasadas en la hornada de Dios.

Hemos de sufrir el riesgo de alumbrar a los que trotan en la oscuridad.
Hemos de  negociar nuestros talentos
junto a los que sestean en los barbechos de la vida.
Y hemos de  sembrar,  sembrar y sembrar
 en todas las estepas humanas…
Desvélanos, Señor, tu rostro maternal
frente a nuestros miedos,
y nos arriesgaremos por ti y los hermanos,
como reto de la esperanza cristiana.
Pues… somos imágenes amasadas en tu hornada.

sábado, 5 de noviembre de 2011

DESPIERTOS

…manteneos despiertos, que no sabéis el día ni la hora.
(Mt. 25, 1-13)










             
              Vigilar, mantenernos despiertos,
es la definición de la esperanza a la que nos llamas,
Señor.

Eres el novio que llegas en nuestra noche febril,
oportuno con la urgencia de la fiesta,
la fiesta de tu encuentro de cada día,
¡tu fiesta nupcial con la humanidad!

No nos podemos permitir que pases de largo
y se cierren las puertas
al encontrarnos adormilados en la oscuridad
de la indiferencia.

Tenemos que estar despiertos
cuidando de mantener nuestras lámparas
encendidas.
No las luces de nuestros ritos,
sino las lámparas que alimentan a los que padecen hambre,
que cuidan a los abandonados,
que lloran por los niños prostituidos.

Nos llamas a la vigilancia,
mientras el mundo va a la deriva
con su falsedad que hipnotiza.

Nos llamas al sueño de la fraternidad universal,
a permanecer solidarios de la sensatez
y no de la necedad de la vida cómoda, consumista,
de la monotonía trivial de la vida diaria.
Nos llamas a proveernos
del aceite que garantiza la llama de amor.

La expectativa de tu encuentro,
aunque sea una larga espera,
es la sorpresa que nos mantiene despiertos, Señor,
en medio de nuestra larga noche.
¡Ansiedad de felicidad!

jueves, 3 de noviembre de 2011

DOS SOLES










A mis sobrinos Rosario y Miguel,
en feliz paternal estreno.



El sol gozó en las faldas de la luna
y el misterio creó los nueve cantos
silentes y a dúo sin más quebrantos
que sensaciones, tropel de fortuna.

Y parió dos gracias humanas a una
la primeriza, ¡de ilusiones cuantos
amores llenara!, hojillas sin llantos,
dos astillas de vida y luz de cuna. 

Maravilla generosa en arcano,
fruto de miles caricias vivido,
dulce espera de un futuro cercano.

Cruzando por esta tierra de infiernos,
de tanto capricho social sufrido,
¡qué dicha de dos soles de oro tiernos!

¡Politicos para hoy!













martes, 1 de noviembre de 2011

CIFRAS QUE CANTAN

CIFRAS QUE HABLAN DE NUESTRA IGLESIA


5.141 Centros de enseñanza con 990.774 alumnos.

107 hospitales y 1.004 centros entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA. Un total de 51.312 camas.

Gasto de Cáritas al año: 155 millones de euros.

Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros.

Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros.

365 Centros de reeducación para marginados sociales: ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos. 53.140 personas.

937 orfanatos. Atención a 10.835 niños abandonados.

El 80% del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico.

A todo esto tenemos que sumar que casi la totalidad de personas que colaboran con Manos Unidas, Cáritas, etc. son voluntarios sin sueldo. ¿En cuánto podríamos cuantificar su trabajo?

Dicho esto:

¿Cuántos comedores para indigentes han abierto los Sindicatos y la Patronal? ¿Cuántos hospitales para enfermos terminales y de SIDA mantienen abiertos UGT, CC.OO. etc.? ¿A dónde puede ir un pobre a pedir un bocadillo, a la  sede del PP, del PSOE, de IU?...

¡Las cifras cantan. Y en este canto de la Iglesia es en el que yo creo!

ANTE EL ENIGMA DE LA MUERTE


     “El máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre con el dolor y con la disolución progresiva del cuerpo. Pero su máximo tormento es el temor por la desaparición perpetua. Juzga con instinto certero cuando se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total y del adiós definitivo. La semilla de eternidad que en sí lleva, por ser irreductible a la sola materia, se levanta contra la muerte. Todos los esfuer­zos de la técnica moderna, por muy útiles que sean, no pueden calmar esta ansiedad del hombre: la prórroga de la longevidad que hoy proporciona la biología no puede satisfacer ese deseo del más allá que surge ineluctablemente del corazón humano”. Estas palabras del Concilio Vaticano II  (GS 18) nos remiten a la experiencia habitual de toda persona, así como a una larga historia de reflexión filosófica

Efectivamente, la muerte ha sido siempre una inexplicable paradoja. Y lo sigue siendo en este momento de la historia. Nunca se ha ensalzado tanto la vida y nunca se han multiplicado tanto las situaciones de muerte.

Lo más escandaloso es que hemos llegado a convertir a la muerte en un espectáculo.  Es cierto que eso mismo hacían ya los romanos en las luchas de gladiadores, pero nosotros hemos popularizado el drama, lo hemos multiplicado hasta la náusea y hemos logrado introducirlo en todos los hogares.

Aparentemente, la muerte nos repele, pero en realidad nos seduce con su hechizo. Bastaría contar los casos de muerte violenta que aparecen al año en una sola cadena de televisión para convencernos de que este antiguo tabú de la muerte se ha convertido en un lucrativo negocio. Sobran técnica y humanidad, faltan corazón y cercanía. Sobran palabras sobre la muerte, falta silencio cordial ante la muerte. Sobra convertir la muerte en problema, falta aceptarla como misterio. Sobran espectadores del duelo ajeno, faltan acompañantes que lo hagan suyo.

 Si toda pérdida de “algo” estimado nos desequilibra por un tiempo, tal desequilibrio puede ser traumático y duradero cuando no se pierde “algo” sino “alguien”. Ante la pérdida de una persona querida, todos nos sentimos  solos y desorientados. El duelo por la muerte de un ser querido revela nuestra debilidad y nuestra pobreza existencial. Ante esa situación, los que rodean a quien pasa por la situación de duelo pueden mostrarse indiferentes, cuando no cínicamente despectivos, o bien cordialmente cercanos. Para los cristianos, la cercanía afectiva y efectiva a la persona en duelo no es sólo un ejercicio de cortesía. Es una forma de vivir y expresar la caridad.

     En estos días en que se recuerda socialmente a los difuntos, los cristianos no podemos permanecer lejos. Renovamos la intención de ayudar a nuestros hermanos y hermanas a mantener la esperanza de la vida eterna, haciendo visible la “com-pasión” que Dios nos ha revelado en Jesucristo y ha confiado a su Iglesia.

José-Román Flecha Andrés
                                                                                           Diario de  León

viernes, 28 de octubre de 2011

LETRADOS Y FARISEOS


En la cátedra de Moisés
se han sentado los letrados y los fariseos.
(Mt. 23,1-12)
 



 

Ante los conflictos entre tus discípulos y los judíos,
Tú, Señor,
marcaste postura a favor de la autenticidad de tu mensaje.
Esa  autenticidad de la fe
que no está sólo en la palabra predicada,
sino medularmente
en el testimonio irradiado en el trajín diario;
            que no está en  la apariencia que emana del exterior,
            sino en la vida que arde en el interior del corazón.

Los cristianos hoy alardeamos cual letrados y fariseos
sentados sobre la silla de todas las vanidades.
Nos apropiamos de tu palabra, Señor,
para sazonar nuestros egoísmos.
Y más aún para forrarnos de autoridad
infaliblemente,
           y ¿cómo no?
           para liar fardos pesados sobre hombros ajenos.
                       
Ante ti, Señor,
que callen los maestros,  los doctores,  las eminencias,
y que dejen  hablar a los sencillos de corazón.
               Que callen los seguros de sí mismos,
                y dejen hablar a los que saben escuchar.
                          Que callen los que almacenan en los graneros para su vejez,
                           y que dejen hablar a los lirios del campo y a las aves del cielo.

Ante ti, Señor,
que calle la prudencia ante la injusticia que lloran los hermanos,
 que hablen los azotes que sufren los justos, injustamente.
               Que callen los que tanto rezan y se golpean el pecho,
                y que hablen los que poco tienen y aún eso lo comparten.
                          Que callen los que se codean para lucirse al sol,
                          y que hablen los que saben gozar en la noche.
                        
¿Dónde están los hechos que enriquecen las palabras, Señor?
¿Dónde está la comunidad que sufre con los hermanos sufrientes?
¿Dónde los servidores que se llaman discípulos tuyos?
¿Dónde la fuerza que se parte el pecho por la debilidad de los oprimidos?
¿Dónde la humildad que será enaltecida?
¿Dónde, Señor, dónde?...
Échanos una mano, Tú, pescador de pescadores,
que la quilla de tu barca se está esclerosando.