miércoles, 4 de abril de 2012

LA HORA

Sabiendo Jesús que había llegado la hora…
 (Jn, 13,1-15)


I

Suena la hora.
El novio, Señor y Maestro,
ha salido a nuestro encuentro.
Se ha hecho servidor
a los pies de los amados,
ceñido con el atuendo de esclavo
y la jofaina en la mano.
Sólido signo de su ruta nazarena,
síntesis de la razón de su vida.

II

Suena la hora.
La hora de amar. Bálsamo infalible
de vida.
Y nos deja su testamento
donde  uva y  trigo
construyen fraternidad.
Es la Cena del Señor,
memorial a celebrar
en la mesa globalizada de todos tiempos,
hasta la consumación de todos los horizontes,
sentados  todos negros y blancos y amarillos,
y ricos y mendigos.

III

Y suena la hora tras la cena.
Terrible, inhumana hora.
Hora entre olivos y nocturnidad,
entre abandono y traición.
La hora del beso robado...
La hora de Getsemaní, lamento de un Amigo,
angustia  de un Maestro,
fidelidad de un Cristo
que arruina su corazón
para levantar a los hermanos.

Ha sonado la hora de la nueva Alianza,
complicidad  de amor, dolor y remanso,
a la espera de ver florecer el leño verde.

sábado, 31 de marzo de 2012

ALFOMBRAS Y RAMAS

Muchos alfombraron el camino, otros con ramas...
(Mc. 11, 1-10)


No es banal, Señor, que por el camino de Betania,
junto al monte de los Olivos, organices
la caravana  profética
aún sabiendo que los vítores de hoy,
mañana te pospondrán a Barrabás.

No es banal que Tú, enviado de Dios, desposado
con la pobreza más honda,
montes sobre un borriquillo prestado
para anunciar la riqueza de tu reinado
a las puertas de tu propia pasión.

No es banal que Tú, Hijo de Dios, entres
triunfalmente
en Jerusalén sobre alfombras y ramas, aún convencido
de que en unos días, traidoramente,
serás cordero inmolado.

Maestro,
una sucesión de fracasos, como lo tuyos,
no es un óleo irrisorio y banal,
para saciar el mercado de la compasión y la lástima.

Desde la hondura de tu divino humanismo,
el asno prestado,
las alfombras y mantos,
 ramas y aclamaciones
son el pórtico de tu triunfo final sobre la muerte.
Lo creemos.

No. No es, pues, banal tu entrada en Jerusalén,
porque es el signo
de la restauración del reino de David.

Y mucho menos es banal,
cuando, en el trasfondo de estos gestos y signos,
nos golpea una llamada a la conversión,
como sello substancial de nuestro feliz destino.

jueves, 29 de marzo de 2012

29 MARZO

                     Reflexiones para un día post


Relación de subvenciones a los sindicatos  UGT y CCOO,  
por la JUNTA DE ANDALUCIA.

 
     1ª SUBVENCIÓN: 14.000.484 €  
 2ª SUBVENCION: 4.267.026 €
 3ª SUBVENCION: 8.738.107 €
                                     
       4ª SUBVENCION: 14.001.400,05 €
5ª SUBVENCION: 8.738.107 €
6ª SUBVENCION: 8.738.175 €
7ª SUBVENCION: 4.262.510 €




   IMPORTE TOTAL ….60.745.809,05 EUROS
   Todas estas subvenciones se encuentran publicadas en el BOLETIN OFICIAL DE LA   JUNTA DE ANDALUCIA Nº 7 DE FECHA 12 DE ENERO DE 2012

domingo, 25 de marzo de 2012

VISTO LO VISTO

¡ENMIENDA A LA CONSTITUCIÓN! 

 1. El diputado será asalariado solamente durante su mandato. Y no tendrá jubilación proveniente solamente por el mandato.
2. El diputado contribuirá a la Seguridad Social. El actual fondo de jubilación del Congreso pasará al régimen vigente de la Seguridad Social inmediatamente. El diputado participará de los beneficios dentro del régimen de la Seguridad Social exactamente como todos los demás ciudadanos. El fondo de jubilación no puede ser usado para ninguna otra finalidad. 

3. El diputado debe pagar su plan de jubilación, como todos los españoles. 

4. El diputado dejará de votar su propio aumento de salario.

5. El diputado dejará su seguro actual de salud y participará del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos españoles.

6. El diputado debe igualmente cumplir las mismas leyes que el resto de los españoles (IRPF, impuestos, seguridad social, etc.).

7. Servir en el Congreso es un honor, no una carrera. Los diputados deben cumplir sus mandatos (no más de dos legislaturas), después irse a casa y buscar empleo.
ENMIENDA A LA CONSTITUCIÓN, ¡¡YA!!

sábado, 24 de marzo de 2012

VER A JESÚS

…quisiéramos ver a Jesús.
(Jn. .12, 20-33)








Felipe de Betsaida, apóstol del Galileo,
también yo quisiera ver a Jesús,
como los peregrinos gentiles...
y estar a su lado en esta hora, escrita desde la eternidad,
culmen del legado del Padre
para nuestro mundo sin horizontes.

Quisiera ver a Jesús,
audaz Hijo fiel del humanismo divino,
porque la angustia de su alma no ha borrado
la ternura de sus entrañas ni la pasión de su vida.

Ver a Jesús, porque, como el trigo caído en tierra,
acepta ser enterrado
en los surcos de nuestra humanidad,
para fructificar entre desiertos, chozas y templos.

Ver a Jesús, energía fecunda,
que se desangra en las penas, y fracasos y muertes
de los inocentes de cada día,
para ser fruto salvador, en la esperanza de los pueblos.

Ayúdame, Felipe, a entrar en su hora,
como entraste tú, y Andrés, y Pedro, y Juan…
Quisiera seguirle en su entereza
para aprender yo mismo, como humilde servidor,
a vaciarme a su lado
contra todos los miedos y desalientos…
¡Y ser audacia de Iglesia!

martes, 20 de marzo de 2012

LA FLOR DEL ALMENDRO


 A  Silvia y Juan Jesús,
mis primaveras.

Silencio de primavera eres, mi flor
de almendro, en la compañía de criaturas
que,  sobre las abejas zumbonas, pían.
A tus pies, Dana traviesa, juega y ladra
y unos asnos roznan en la lejanía.

Primavera. Se levanta el sueño lento.
Despierta en el aire la vieja sonrisa.
El azahar, acariciando la brisa,
abre sus ojos rompiendo soledades,  
y coloreando la rumbosa campiña.

Salero tienes, linda flor de mi almendro,
que pías, y zumbas, y roznas y ladras
en simbiosis de primavera. Señora,
eres tiempo fugaz; mas encantadora
para el recuerdo perenne. Y generosa.

Año tras años, rosácea y fructuosa
flor de mi almendro, evocas amores, y oras.

lunes, 19 de marzo de 2012

JOSÉ DE NAZARET

                  
…hizo todo lo que le había mandado el Ángel.
 (Mt. 1, 18-24)

  








Dichoso tú, José de Nazaret,
que,  rompiendo los esquemas de nuestro mundo,
te abandonaste en los brazos del Ángel,
y creíste contra toda evidencia.

Dichoso tú, José de la casa de David,
que acogiste el misterio
encarnado en tu esposa María
y le diste por nombre Jesús,
para revelarnos su misión salvadora.

Dichoso tú,  esposo y padre,
que en la nobleza de tu silencio profundo,
en la dignidad de tu anonimato bíblico,
en la grandeza de tu ministerio discreto,
conquistaste un puesto indiscutible,
en nuestra historia de salvación.

Dichoso tú, carpintero de Nazaret.
Tus manos callosas
y tu vida de hombre justo,
atento a  los designios de Dios,
jugaron un rol providencial
en la construcción del reino del Padre.

Dichoso tú, José, linaje de David.
Tus palabras fueron elocuente silencio,
tus dudas fueron firme convicción,
tus recelos, el triunfo de la confianza.
tu vida, testigo del Amor, que nos inunda.

          ¡Bienaventurado, tú, José de Nazaret !