El académico,
sublime escritor, José García Román, escribe hoy un artículo de Opinión, sin
desperdicio, del que entresaco el siguiente texto, para animar a mis vecinos a
una profunda reflexión, y a los jueces, y a los políticos… y a los mismísimos
excarcelados:
“Lo que extraña, y no poco, es que no existan al menos
unas condiciones de obligado cumplimiento: el arrepentimiento y la petición de
perdón. Ninguna de estas actitudes devolverán la vida, pero se entendería mejor
una libertad; aunque encadenada para siempre si existe un pequeño nido de
principios en las entrañas del malvado derrumbado. Las víctimas llaman a las
puertas de las conciencias. La Justicia, a las de los códigos. La paz
exige vencedores; y en una democracia real,
sin aires justicieros. Nadie se debe permitir risas ni sonrisas en estos
momentos, cuando los gritos del silencio de unos muertos nos impiden respirar;
cuando el dolor por tantas vidas truncadas y humilladas nos deja el corazón en
carne viva”.
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