viernes, 30 de enero de 2026

DESCANSA EN PAZ, PAQUIÑO

 


Querido don Paco, o Paquiño como yo te recordaba siempre desde el Seminario.  Fue por allá del año 1978, que solicité a nuestro obispo don Miguel Araújo poder trasladarme a Lyon para ampliar estudios. Entendió mi petición, y me pidió que le propusiera un sustituto. Por  amistad y por tu labor desarrollada en la parroquia de Celeiro,  le hable de ti. Así, te llegó el nombramiento a los pocos meses. Tu aceptación fue evangélica, como el relato de san Mateo: “Venid conmigo y yo os haré pescadores de hombres". El pueblo te recibió con ese “cariño” de que hace honor su nombre. Y tú te sentiste  muy acogido.

Con el corazón lleno de gratitud y la esperanza puesta en la vida eterna, te despide hoy tras una vida de entrega, sencillez y fe inquebrantable. Sacerdote de  gran humildad y humanidad desbordante. Ahí  entre el mar y sus gentes, encontraste tu verdadero hogar.  Compartiste alegrías y fatigas  con los marineros y sus familias, como con el resto del  pueblo metido en otras labores para ganarse el pan de cada día. Demostraste gran pasión por la pesca que te granjeó la empatía de todos.

En tu procesión funeraria, sentirás más de una lágrima y mucho agradecimiento. Y en el silencio de estas horas, estarás recibiendo ya el abrazo del buen Dios. Descansa, pues, Paquiño querido, en el nuevo “Puerto” al que has arribado cargado de esa buena pesca que consiguieron tus palabras de buen pastor y tantos  sacramentos impartidos durante  los 45 años de ministerio pastoral, también entre Mera y San Adrián.

Rodeado de tus gentes y presidido por don Fernando, una joya de obispo, te sentirás feliz, inmensamente feliz al ver que "la muerte no es el final del camino".  En tu felicidad ya eterna, un fuerte abrazo desde Granada.

 

martes, 13 de enero de 2026

EL BELÉN DE MANOLÍN

 

Tras la festividad de los Reyes  Magos, la  Navidad en nuestro pueblo, en lo que se refiere a belenes,  es ya un poco  historia.  Ha comenzado el desmantelamiento de los belenes, a  guardar con sumo cuidado las figuritas, el portalico, los molinos, los pastores, las ovejitas...  en las cajas de los buenos recuerdos,  pensando en el próximo año.  Y uno de esos  belenes, no sé si alguno más en el pueblo,   nos ha dicho adiós sin demasiada publicidad.  Es el caso del belén de Manolo Hita, Manolín como le llamamos cariñosamente. 

Expuesto en el salón de su casa, no hemos tenido ocasión de disfrutar de  su belén, muy original e inmensamente artístico, como han tenido la suerte de disfrutarlo sus hijos y sus nietos.  Involuntariamente, ha pasado desapercibido para los vecinos. ¡Qué pena!   

Ya guardado, su silencio clama, con todo derecho,  a ser exhibido en diciembre próximo para que,  cundiendo  el ejemplo, mantengamos en  Huétor Santillán su gran tradición belenista.    

He aquí dos  imágenes  del belén de Manolín,  que han cantado en los pasados días navideños,  la belleza del misterio de Belén con gran sentido  estético e histórico.



 

sábado, 3 de enero de 2026

BELENES EN HUÉTOR SANTILLÁN

 


                            ( Pablo de Acacio)                                                            (Pablo de Acacio)) 

  •                                           (Luis de la Posailla)                                                    Luis de la Posailla)
    •                                                

            (Luis de la Posailla)

    He tenido la feliz ocasión de visitar los respectivos belenes de Luís de la Posaílla y Pablo de Acacio.  He gozado mucho, y mis nietos han gozado inmensamente más. Cada  rincón de esa magia navideña habla de habilidad manual, de artesanía, de artística composición escénica con su estructura de arcilla, piedra, madera, vegetación, iluminación… Ahí,  la destreza y sensibilidad predican horas y horas de mucha dedicación.  Su nivel de “realismo” hace que las figuras cobren vida en ese escenario que nos transporta cumplidamente al misterio.  

     En medio de nuestro vivir diario, a veces tan tedioso,  es un privilegio contar con artistas, maestros del belenismo, capaces de  mantener viva una tradición que es, ante todo,  inspiración, espiritualidad, poesía, en definitiva, luz. Han sabido elevar sus belenes a la categoría de arte y patrimonio cultural hueteño.  Hoy, es obligado recordar la tradición belenista de Raimundo y Tino y de  nuestra iglesia parroquial. Este año “nos han castigado”  sin el manjar de su arte navideño. ¡Qué pena!

    Toda la magia pascual que se percibe en cada belén, se transmite en ese gesto de admiración de mis nietos, Hugo y Leo, que escudriñaban  sorprendidos, palmo a palmo, todo el recorrido belenista. ¡Pura catequesis sobre este Niño-Dios que viene a salvarnos!... Si supiéramos detenernos en silencio ante este Niño, de noble barro cocido, entenderíamos la ternura de Dios. Y quizá yo mismo entendería por qué el corazón de unos niños, en este caso de mis nietos,  latían, transidos de asombro, sorpresa y gozo ante  un montaje de caminos y riachuelos, de pastores y ovejas, de  reyes magos y estrellas,  de ratoncillo y búho,  de paisajes conocidos como el cerro de la Cruz, la Posailla, la Plaza del pueblo y  un portalico con el buey, la mula y el Niño recostado en el pesebre entre María y José. ¡Todo un mundo de alegría proclamado en miniatura!

    Ciertamente, hay una alegría que solo la pueden disfrutar quienes se abren, como niños, a la cercanía de Dios y se dejan atraer por su ternura. Los belenes  reflejan ese misterio que da origen a nuestro regocijo. Son un espejo que muestra  que la Navidad es mucho más que todo ese ambiente superficial y manipulado que se respira estos días en las calles. Ante los belenes,  mis nietos han gozado, no de un hecho que ya pasó, sino de “algo que sigue pasando”. Avivan el rescoldo de las ilusiones que, al paso de los días, no debe irse apagando. 

    ¡Feliz Año Nuevo! …Y que venga cargado de 2026  utopías de las que podamos hacer acopio para gozar de mucha paz y mucha alegría.