Tras la festividad de los Reyes Magos, la Navidad en nuestro pueblo, en lo que se refiere a belenes, es ya un poco historia. Ha comenzado el desmantelamiento de los belenes, a guardar con sumo cuidado las figuritas, el portalico, los molinos, los pastores, las ovejitas... en las cajas de los buenos recuerdos, pensando en el próximo año. Y uno de esos belenes, no sé si alguno más en el pueblo, nos ha dicho adiós sin demasiada publicidad. Es el caso del belén de Manolo Hita, Manolín como le llamamos cariñosamente.
Expuesto en el salón de su casa, no hemos tenido ocasión de disfrutar de su belén, muy original e inmensamente artístico, como han tenido la suerte de disfrutarlo sus hijos y sus nietos. Involuntariamente, ha pasado desapercibido para los vecinos. ¡Qué pena!
Ya guardado, su silencio clama, con todo derecho, a ser exhibido en diciembre próximo para que, cundiendo el ejemplo, mantengamos en Huétor Santillán su gran tradición belenista.
He aquí dos imágenes del belén de Manolín, que han cantado en los pasados días navideños, la belleza del misterio de Belén con gran sentido estético e histórico.


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