jueves, 13 de agosto de 2026

UN ABISMO DE CONFUSIÓN

 


No solo los medios de comunicación. Es mi propia familia, primos y primas ceutíes, que me hablan del drama humanitario que se está viviendo estos días en Ceuta.  Conmueve en extremo. Para preocuparse y no mirar para otro lado. Historias truncadas que duelen en nuestras propias carnes.

Una auténtica tragedia humanitaria con  vidas humanas segadas con números inciertos. Muertos en brazos de la esperanza. Ilusiones de un mundo mejor, enfrentadas a frustraciones, sufrimiento y muerte.  ¿Ante esta tragedia, qué decir de la dignidad de todo ser humano?

El miedo con el que han vivido estos días los ceutíes, entre ellos mis primos, se han visto heridos en sus espacios vitales. El inmenso reto se lo juegan ante las consecuencias, tras la tormenta humana y el proceso de integración  en nuestro país de los propios jóvenes lanzados a la deriva por las mafias y una política migratoria nefasta.

Lejos de posiciones ideológicas, nuestra fe cristiana ha de dar razones que, quizá, la misma razón no entienda. Ante el reto migratorio no bastan respuestas simples, inculpatorias o parciales.  Lo ha dejado muy claro el Papa en su reciente visita pastoral a nuestro país.