Se ha dicho que la verdad es la primera víctima
de todas las guerras. Cierto. Es que esa verdad
se circunscribe a un espectáculo circense inmenso cuya carpa hoy se extiende desde
Burquina Faso, Sudán, Nigeria, Yemen, Siria, Irán… hasta la Franja de
Gaza y la invasión rusa sobre Ucrania. Y eso sin contar con las trágicas decenas
de conflictos armados esparcidos por
nuestro ancho mundo.
miércoles, 8 de mayo de 2024
PARAD EL MUNDO QUE ME APEO
viernes, 19 de abril de 2024
OPERADORES DE MERCADO
¿Ha
comenzado el desguace? ¿La franquicia ha
sido saldada en la escena política? Los “dramaturgos” de turno ya están a punto
de arriar definitivamente el telón tras el ensayo teatral interpretado on line
desde Waterloo... No diré que España “se está acabando”, parafraseando a Scout
en “Matar a un ruiseñor”, pero hondamente sensible a la repercusión nacional,
sí diré que se está amputando lentamente la democracia en España.
Arietes
ubicados en diversos puntos cardinales de nuestro país juegan a derribar el
Estado de Derecho huyendo del “dispensario de salud” que es nuestra Carta Magna.
Nuevos repuntes de la agresividad sociopolítica
ya casi llegan a emular los
enfrentamientos civiles de nuestra triste historia un tanto lejana, aunque no
desgraciadamente olvidada. ¡Gracias que las Fuerzas de Seguridad se mantienen
unidas bajo el mando común de un Rey con gran sentido de Estado y un Servicio
judicial en su mayoría conscientemente imparcial!
Cierto que en nuestro país hay más problemas que Puigdemont y una
amnistía que sigue marcando la agenda política, ¡increíblemente! Sí, en España
la sanidad, el agua, el paro, la educación, la vivienda y muchos etcéteras son
razones inquietantes para vivir preocupados, pero todo ello no deslegitima la
lucha por la "lealtad constitucional” tan denostada desde el chantaje vil
que vienen sufriendo nuestras instituciones democráticas. El problema está más allá de la anécdota de un fugado de la
justicia pautada sobre el escenario de la consciencia histórica. ¿Habrá “barra
libre” para los desertores, habidos y por haber, de la unidad constitucional,
y, por ello, de la convivencia nacional?
No quisiera ser la palabra que nunca debí pronunciar en el
lado más cruel de la vida sociopolítica de nuestro país: ¡Estamos condenados al
desastre! Pero en la jungla
parlamentaria se eternizan las mentiras o sus eufemismos, “los cambios de
opinión”. El viento favorable no lo acusan quienes no quieren –o no saben- remar al unísono… Un velo sutil envuelve la
embarcación, mientras la esperanza ante la incertidumbre sociopolítica se muestra
cosida al dolor de cada día de tantos “españolitos”
desbordados por el paro, la inflación, la problemática agraria, el proceso a las
mafias que trafican en nuestros mares, las
deficiencias de la sanidad pública… y todo en medio de un panorama trágico de
desolación y hambre, bajo misiles y drones mortíferos.
El grave deterioro institucional de nuestro país sigue su proceso de incubación en la propia bancada azul que le lleva a “levantar muros”, metabolizando los nutrientes políticos a golpes de mentiras y compensaciones desleales, con peligro de recrear las dos Españas de otro tiempo, el más desgraciado que ha conocido nuestro país. ¿Tragedia? Se ve a un gobierno con “respiración asistida”, escudándose en insultos a jueces y magistrados: ¡cacería de jueces! Y hasta, últimamente, hemos asistido a la incongruencia ética de un presidente que, liado a sus preocupaciones electoralistas gallegas y otros afanes propagandísticos, no ofreció ni un minuto de silencio por los dos muertos en el mar andaluz del honor y el trabajo. O acosado por los delirios independistas de un prófugo que se autoproclama “exiliado de la opresión” y que ya prepara maletas para volver victorioso a bordo (¡tal vez!) de un Falcon.
Lo cierto
es que nuestro
país atraviesa una de las crisis más
profunda de su historia… Desde la
disensión se puede, y se debe, defender las propias ideas hasta el
hartazgo y con pasión, pero nunca abrigando la pretensión de “vender la piel de toro por un plato de lentejas".
¡Dichosos votos! No sería descabellado obligar a más de un político a someterse
a una sesión de psicoanálisis social.
Urge, pues, salir de esta fase parlamentaria agónica y
evitar que “los locos guíen a los ciegos”, según Shakespeare en “El Rey Lear”. ¿Qué hacer ante el acoso a nuestra Carta Magna que nos focaliza la vida? Últimamente estamos asistiendo a la debacle
del más elemental sentido ético de la política. ¡Trama rusa
incluida!
Por higiene democrática y decencia
política no entro en demonizar a nadie antes de que la Justicia
dé su veredicto. Pero el seísmo del caso Koldo hace tambalear la "chaise
politique", a pesar de que los presuntamente corruptos traten de
atrincherarse en la denuncia de “huellas” en el bando opositor, envenenando, con la falsedad que les
caracteriza, la convivencia social.
Me siento
en desafección ciudadana, agazapado entre la crispación reinante. No pretendo dramatizar ni
enredarme en polémicas inútiles, sino servir de altavoz de la calle. El “puzzle”
nacional no goza precisamente de buena salud. Las piezas no acaban de encajar
para surtir el efecto gozoso de una sana convivencia. Aunque de ningún modo son desechables. Todas las piezas del puzzle son
indispensables. Pero obligadas a pasar
por una metanoia política engarzada en la verdad sincera y en el deseo de lastrar
los sentimientos adversos. Todos debemos de
contribuir al bien común, como aspiración nacional. Y, en concreto, los políticos deben sentirse fieles administradores de la
democracia, y no simples operadores de mercado.
domingo, 31 de marzo de 2024
RECORDATORIO
Domingo de Ramos. Mc 11,1-10
El Maestro empieza con signo triunfal. Memorial de una muerte necesaria. "Conviene que un hombre muera por el pueblo". Jesús evoca la profecía de Zacarías, cruzando los umbrales de la ciudad santa, montado sobre un asno. El enviado humilde de un Dios cuyo poder es el amor. ¿Reivindicación mesiánica? ¿Provocación? ¿Canto a la no-violencia a pesar del sangrante compromiso con los perseguidos por ser justos, con los limpios de corazón, con los misericordiosos, con los hambrientos y sedientos...
Lunes santo. Juan 12, 1-11
Jesús en Betania, casa de Lázaro. Su hermana
María unge los pies de Jesús, como premonición de la muerte del Señor. Protesta interesada de Judas. No tenemos a Jesús físicamente, pero tenemos a
los pobres que son su imagen viva. Hemos de ungir con aroma de amor
sincero a los más débiles de nuestra sociedad. Sentido testimonial de la Gran Semana.
Traiciones,
abandonos... Judas, Pedro, el resto de los discípulos. Se acerca la cruz
y con ella la muerte. Máximo servicio, máximo amor. Y máximo distanciamiento
nuestro. Nos va más las liturgias y el folklore, y menos el Evangelio. Nos va
más las "perras" en los bancos, que en las manos de los nazarenos
necesitados. Nos va más el apego a los "poderes", que nuestro abrazo radical a la Cruz. Confiamos más en nosotros mismos,
que en Él. Tenemos muchas "capas", que nos hacen impermeables a su
gracia...
Miércoles Santo. Mt 26, 14-25
Treinta
monedas de plata. Ceguera espiritual. La traición es
cuestión de conciencia paulatinamente deformada. Nos obstinamos en nuestro
propio Yo... "Uno que puso la mano en mi plato": la infidelidad
perseveró hasta el fin. ¡Treinta monedas!... Por "menos
monedas" aún traicionamos hoy a Jesús los cristianos cuando nos
acurrucamos a la sobra de los templos y sus guardianes, descuidando las
periferias donde aguardan desde siempre los verdaderos "templos
humanos". No sabemos o no queremos discernir.
Jueves Santo. Jn 13; I Cor. 11, 23-26
Mi vida irrumpe en la vida de Jesús. Es la llegada del Reino. Si hay algo que contagia de verdad es el entusiasmo por su Palabra y el Pan partido entre hermanos... También, agua en la jofaina y toalla ceñida, ¡para tener parte con Él! No hay otro camino. Servir. Y compartir el Pan y el otro pan. Y amar como Él. Solo así somos pasión por Dios y entrega sin reserva a todos. En la Cena, Jesús se reafirma en su decisión de ir hasta el final. Fidelidad al proyecto del Padre. "Haced esto en memoria mía" Nosotros nos reafirmamos en nuestra opción de caminar sobre sus pasos. Abandonar en sus manos nuestra vida para intentar vivirla hasta las últimas consecuencias... Los signos del pan y el vino condensan la hondura de su fidelidad al Padre. ¡Y la nuestra!
Viernes Santo. Jn 18 y 19.
Traicionado.
Y nueva oportunidad: ¡amigo! Pero Judas, perdido, no lo entendió. Se hundió en
su propia seguridad. Mientras... el Cordero fue llevado al matadero: "Padre,
¿por qué me has abandonado?" El Profeta fracasado. Dios no lo libró del
dolor ni de la muerte... Y se dispersó el rebaño. En el silencio de todo dolor,
Él va por delante. Para eso vino: para bajar a la profundidad de nuestras
miserias. He ahí la clave. Jesús no fue ajeno al dolor humano. Misterio. Dios
callado y escondido en medio de la fidelidad del Hijo nazareno. "Conviene que un
hombre muera por el pueblo"... "Padre, en tus manos pongo mi espíritu". Y dicho
esto, expiró. ¡Hasta las últimas consecuencias!... Argumento definitivo a favor
del amor. Y alcanzó la plenitud. "Sé de quién me he fiado".
Sábado Santo. Jn. 19, 38-42
El velo del templo se rasgó... como el
alma de María. Y Él, en el sepulcro nuevo de Arimatea. La Nazarena, rehén de la
soledad, nos acompaña en esta infinita soledad del mundo... Pero su soledad no
es silencio cómplice. Su corazón late tras la piedra mortuoria, como ayer al
pie de la Cruz. Fue también su hora. Esperanza en la Luz nueva, mientras el
corazón del mundo vive expectante. El grano de trigo que muere da mucho
fruto... Un proceso de novedad anunciada se está gestando. ¡Confianza! La vida
se encuentra cuando se pierde por los demás. Misterio de Abbá entregando a su
Hijo. Y María asumió el dolor. Su mirada en lágrimas es luz en nuestro
camino. El sentimiento nazareno de orfandad es plenitud de vida. Nada
está perdido: "al tercer día..." ¡Su promesa! Y Ella a nuestro lado,
apretando nuestra mejilla. "Mujer, aquí tienes a tu hijo".
Domingo de Resurrección. Mt. 28
La noche no ha podido contenerse, toda la oscuridad se rompió con su Luz. La muerte ya está muerta. Todo se ha cumplido. El sepulcro vacío ya no habla de ausencia, sino de Vida. Compromiso y misión. La Pascua reemplaza la angustia por la certeza de la resurrección. Ya, por fin, la muerte no tiene la última palabra, a pesar de la fragilidad humana, del sufrimiento, de la enfermedad, del horror a la pólvora y a la guerra, a la tortura, al exterminio, al hambre... ¡Crueldad, y todo crueldad! Tomamos fuerzas en Él, devuelto a la Vida. A la esperanza. Al coraje. ¡Cristo ha resucitado! Hoy resuena en todo el mundo que "la piedra" ha sido removida definitivamente. El fin de travesía inhumana da paso a la esperanza de una comunidad nueva, de horizontes nuevos. De infinita expectativa: ¡No está aquí, ha resucitado! Cambiamos el luto en danza. Aleluya, lo encontraremos en la Galilea de todos los tiempos. En la “periferia”, junto al pobre sin techo, sin trabajo, sin tierra. En la vida dura de tantos hermanos, lastrada por tantas caídas. Él está ahí, tras su aparente fracaso. ¡Él vive, aleluya! Nos invita a asumir el reto: "Id por todo el mundo…"
viernes, 12 de enero de 2024
UN REGALO DE REYES
Huétor
Santillán es uno de esos pueblos que “crean historia”, a pesar de los
imponderables que conlleva la vecindad humana. Escuchar los latidos
del pueblo es un ejercicio metabólico de gran salud. Así, Huétor Santillán
es un inmenso activo de la cultura, no hay más que recordar la abundancia de
asociaciones que llenan de actividades la vida del pueblo, empezando por la Concejalía
de Cultura del Ayuntamiento con su “pabellón de proa”, la Biblioteca Municipal
comandada por Mariángeles Cabrerizo. “Hacen pueblo” los grandes de la
literatura, la pintura, la música, la medicina, el teatro,… hueteños que
residen unos en el mismo pueblo y otros en la “diápora”. Y, por supuesto, sin
olvidar a otros grandes trabajadores del campo, la carpintería, la restauración
y tantos otros… Así se explica la
digna lucha por las alternancias políticas en tiempos electorales. Y es que, lejos de caer en un “chovinismo” fácil, ser presidente de un municipio como el de Huétor
Santillán implica mucho honor. Es lealtad
reconocerlo.
En lo que respeta al equipo
de Salud de Atención Primaria es de nobles señalar la exquisita deferencia de
sus profesionales: María Casado, médico de familia, así como Cristina Martínez,
ATS y Carmen Castro, administrativa. Las tres, en su exceso de responsabilidad,
son una garantía integral para quienes formamos la
ciudadanía hueteña. Pero
la “perspectiva” interdisciplinaria-sanitaria adolece de inmensas
sombras. Y es que cuando los agentes de nuestra Salud Primaria comienzan a
conocer nuestras patologías ya diagnosticadas, son trasladados a otros
consultorios sin llegar a tener tiempo suficiente para empatizar con todos los
pacientes hueteños. ¡Un grave error de la Sanidad Pública! No hay derecho de que
la autoridad sanitaria, autonómica o estatal, se muestre tan alejada de la
concepción pedagógica y psicológica que demandan los problemas de salud de las
personas sometidas a diferentes diagnosis. Así llevamos años. Los procesos
“rotatorios” de la Salud Pública va contra el derecho social, inherente a toda
persona que necesita un “tiempo estable” de dedicación personal. La composición
de un equipo de salud de Atención
Primaria debe ajustarse a las características concretas de la comunidad que
atiende… Termina un año con este inmenso hándicap sanitario y comienza otro
nuevo, 2024, que debe suponer con urgencia una toma de conciencia precisa por
parte de nuestras autoridades sanitarias.
Esperamos que sea un buen regalo de
Reyes la permanencia por unos años de las tres grandes profesionales que en
estos últimos meses hemos tenido la suerte de conocer.
sábado, 23 de diciembre de 2023
BALADA DE NOCHEBUENA
Noche de Navidad. Noche de estrés,
día a día.
Noche de palabras vacías,
Noche de serpentinas heladas,
frías como estrellas jugando con la nieve.
Mientras…
Escalofrío ante los rugidos de las bombas,
ante el griterío de los hambrientos,
de los sedientos.
Noche que silencian todos los ayes
de los hospitales, de los cayucos, de las prisiones.
Celofanes ingenuos y mentiras envueltas
en los consumismos idólatras,
eslóganes compitiendo sobre el asfalto
humano…
¡ante tanta conciencia dormida!
Mientras…
Entre codazos de gente veo a Manuel
“el Barbas”,
cabeza abajo, colilla entre los labios,
ropa a jirones,
y la mochila vieja en el dorso desgarrado.
Hombre bueno obligado a aunar
sus pasos sucios con los atajos
más mugrientos aún
de quienes llenan sus arcas
con la malicia del dinero.
Mientras…
Yo,
perdido en el tráfico, veo
faros anónimos gritándome por detrás...
¡Ay!, tengo que acelerar, sin paz.
Noche de prisas, sí, como todas las mañanas,
como todas
las tardes de luces prestadas.
“El Barbas” quedó atrás con su silencio,
el viejo
pasamontañas moruno,
la colilla ya apagada entre los labios,
los calcetines raídos de tanto caminar
por los helados fangos.
Mientras…
En el escaparate, a mi izquierda, asoma,
¡ay!, un hermoso Niño recostado en su sonrisa
divina,
entre pajas ajenas… Y en el río de plata
se refleja al mismo tiempo
la sonrisa de Manuel, llena de esperanza.
Navidad aunque siga sonando en el vacío,
es Navidad, hermano mío, Manuel.
¡Siempre, siempre es Navidad!
domingo, 15 de octubre de 2023
ME TENÉIS FRITO
No
me asiste la pasión por la política, pero no oculto mi sentimiento de responsabilidad ciudadana. Como oriundo de la
“piel de toro”, sufro esa crisis generalizada en la que nos han metido ciertos
políticos acomodados en la “bancada”, sin generosidad de miras, con mezquindad
soterrada...
¿Exagero? Yo viví la Transición en comunión con la
inmensa mayoría de españoles y, por suerte del destino, presencié y acompañé el
aplauso generalizado de franceses y de
inmigrantes españoles a los aires nuevos
que rezumaba nuestra recién
estrenada Monarquía Parlamentaria. Felizmente.
Hoy, sin embargo, vivo perplejo
ante el desatino político de “otras
bancadas” que, aun cobrando sus nóminas del erario público español, pretenden rajar
nuestra piel nacional.
La
política, sin duda, es una de las vocaciones más dignas del panorama
profesional, cuando contempla testimonialmente los intereses de los gobernados.
En esa coyuntura, no devenimos simples
súbditos, sino “aliados” de los valores
propios de una soberanía que descansa en el pueblo.
Me
tenéis frito… Fue la expresión de mi
amigo peluquero Joaquín, hombre de gran cultura, en una de nuestras conversaciones sobre los
dislates que corren por la geografía de una España, casi en peligro de verse
troceada en su dignidad soberana. Gente con autoridad moral, entre ella Felipe
González y Alfonso Guerra, ha afirmado
con rotunda claridad que los postulados exigentes del prófugo catalán no tiene cabida en nuestra Constitución. Son, por demás, escaramuzas que intentan
librar, junto a él, algunos gurús de la política, guarreando la legitimidad de sus propios sueldos. ¡Para
tenernos fritos a todos!
La
trivialidad de esa cierta clase política se manifiesta en los “culebrones” que,
a través de la televisión, estamos castigados a aguantar de políticos
continuamente enzarzados en plañideros debates donde la buena educación brilla
por su ausencia. ¡Dramático el dibujo
que diseñan, como trágico es el ejemplo que dan a las jóvenes
generaciones! La bandera del respeto a
una Constitución que “sangró” consenso en su día entre políticos de ideologías
bien distantes, -¡todo un orgullo de aquel entonces!-, hace tiempo ha sido
arriada... Es, pues, urgente recuperar la complicidad testimonial de 1978 y un feliz diálogo parlamentario frente
a la amenaza al Estado de Derecho y su explícito chantaje a nuestro
ordenamiento jurídico.
Cuando
miro la palestra donde se generó la Constitución, a pesar de las diferencias
ideológicas de sus autores demócratas,
dan ganas de llorar, si no de
salir a la calle para cegar la entrada al hemiciclo de la mentira política y de
los insultos: ¡degradación política y
descomposición subrepticia del clima de
convivencia! Es el vodevil inmoral interpretado por quienes hoy con más
fuerza que nunca jalean delirio ideológico, tratando de blanquear sin
escrúpulo lo que en tantas ocasiones han
recogido las hemerotecas nacionales. Mirando al “tendido”, da la impresión que
incumplir la ley es tener patente de corso. No. En nuestra España plural no
cabe, digámoslo sin eufemismo, el
cainismo que pretende dominar la vida política. El tsunami ideológico de
formato híbrido de cara a “soluciones democráticas para Cataluña” es una falta de
sensatez política que delata el alto precio a pagar a los enemigos de la unidad
hispánica. La
rutina verborreica, carente de verdad y
de rigor, no puede ser el epicentro de la convivencia nacional. Y
menos, cuando a un derecho constitucional de libertad de manifestación se
le denomina “rebelión”. España no
se merece el desprestigio que está sufriendo en la opinión pública extranjera. ¿Habrá
que acudir a nuestro Quijote, para asumir el
sentido común y la ecuanimidad del
“escudero gobernador” frente a una nobleza sin escrúpulos? Por las esquinas del ruedo público se oye que PSOE y PP tienen el deber
democrático de pactar acuerdos para evitar todos los despropósitos de los
partidos anticonstitucionales…
Señores
políticos, tal vez yo sea uno de tantos españolitos ingenuos, pero es que “me
tenéis frito”.
domingo, 10 de septiembre de 2023
SANDRA O EL ARTE DE SER
Ya suenan los toques de retreta para las muchas
fiestas populares que llenan nuestras geografías. Esas fiestas que durante días
han humanizado a los pueblos con su bullicio en las calles, sus verbenas, sus
competiciones deportivas, las amenas ofertas en los tenderetes de inmigrados,
las delicias de los niños en los “tiovivos”, los fuegos artificiales… ¡Un
derroche de alegría! Y es que las
fiestas son fascinación, días y noches de complicidades. Todo
un fenómeno “marginal” de la vida cotidiana no como sustitución, sino
como complemento de lo cotidiano, como antibiótico de la monotonía… Un pueblo
no puede pasar sin sus fiestas: trabajar y festejar forman el binomio de la
vida humana. Es la cultura de la fiesta de la que habla Odo Marquart, en La
fiesta. “El hombre es un ser festejante”,
escribía en 1993. Pues bien, así lo ha vivido hace tan solo unos días Beas de
Granada: un reto tanto estético como social, casi una “liturgia secular” con
marchamo histórico en su pregón.
Un pregón que este año ha tenido una de las mejores rúbricas de su historia en la persona de
Sandra Pastrana. Nacida en Granada, su vida
se fue tejiendo en el seno de los “matrucas
y pintaos” de Beas de Granada, hoy vive en Roma junto a sus
amores Alessandro Liberatore, su esposo, tenor de amplísimo curriculum, y su joya de unos meses, Donatello. Sandra aletea como brillante ganadora
de numerosos concursos internacionales de canto. Intérprete bajo la batuta de grandes directores y en
prestigiosos teatros líricos y con una rica discografía en su haber. Musa
divina interpretando obras de Wagner,
Albéniz, Ravel, Rossini, Janáček, Puccini,
Montsalbatge, Mozart, Bizet, Falla… y tantos otros, ha
triunfado en el Auditorio Nacional de Madrid con el Réquiem de Verdi. Y, últimamente, ha grabado con la orquesta de RTVE, “El
barberillo de Lavapiés” de Asenjo Barbieri. Próximamente, en el Teatro Real de Madrid,
interpretará Rigoletto de Verdi , así como diversos recitales a lo largo de la
geografía española.
Su molde artístico que cabalga triunfalmente gracias a
esa
voz de graves llenos de musicalidad y sublime afinación, ha trascendido al convertirse en pregonera de las
fiestas de Beas de Granada. Su pregón
resonó con gracia e ingenio, con ese
aire inequívoco de quien ha vivido gran parte de su niñez a la sombra de la
majestuosa imagen del “fraile”, prodigio de la naturaleza. Un
entretenido pregón que cumplió a la
perfección recordando y festejando los
valores del pueblo... Insumisa
como valiente en su “démarrage” pregonero, cautivó nuestra atención cuando alzó
su voz de indiscutible mezzo en compló con el juego seductor de su mirada
puesta en escena para invitarnos a subir virtualmente al escenario. Todo un frescor de alegría jalonaba la abarrotada
Plaza Alta, en medio de una noche
inmensamente cálida. Supo tejer empatía y solidaridad. Y así, ejerció de “sacerdotisa” predicando
y exaltando el desarrollo social y folklórico del pueblo. Al
mismo tiempo que profesó de “maestra”,
haciendo del pregón el arte de saber
contar anécdotas y chascarrillos, con la autoridad de
saberse carta de naturaleza entre sus familiares y amigos beatos.
Graciosa y pícara, presa de encanto y tradición, sintiéndose en “la mejor
platea de sus actuaciones”, hizo guiños a la gastronomía y, en concreto, al
vino de Beas, elogió la Peña Flamenca, se detuvo en la idiosincrasia de un
pueblo “trabajador, acogedor y solidario”… Recordó con emoción a su iglesia
parroquial de la Inmaculada del siglo XVI y -¿cómo no?- su sentimiento de
pertenencia lo enmarcó con una evocación sumamente singular a sus abuelos Manolo
y Encarna.
Se despidió a lo grande, como no podía ser de otra manera, interpretando la romanza “De España vengo” de Pablo Luna. Pero el broche final, el zenit del pregón lo inmortalizó bajo las notas de Agustín Lara cantando “Granada”, con una voz que ha alcanzado la redondez en el registro de mezzo: ¡momento espléndido! Si la sencillez era una meta para Picasso, de Sandra podemos decir que vivir con sencillez la gloria de los escenarios ha sido siempre su meta… ¡El arte de ser!







