lunes, 19 de octubre de 2020

DOMUND 2020


 Este año la campaña del DOMUND, la Jornada Mundial de las Misiones convocada por el Papa, se enfrenta a una situación difícil por la pandemia. «Aquí estoy, envíame» es el lema de este año.

 Las cifras

El año pasado, el Fondo de Solidaridad donde va a parar la aportación económica reunió 77.776.132.07 euros para asistir al os 1.115 territorios de misión repartidos por todo el mundo. De ese dinero, 10.527.782,81 euros provenían de España. Ese dinero ha permitido financiar 439 proyectos en 149 territorios de misión repartidos en 39 países

 Colaboración

La emergencia sanitaria ha provocado que no se puedan hacer las colectas con normalidad en las misas y en los colegios. Se puede colaborar a través de diferentes medios telemáticos

Para que nadie se quede sin la oportunidad de aportar a este gran proyecto, se han preparado distintas iniciativas. Además de las colectas en las misas se pondrán hacer donativos a través de:

-Bizum, al número 00500 desde la App del banco

-Por transferencia a Obras Misionales Pontificias en la cuenta ES32 0049 5117 28 21 1009 4950

-Llamando al teléfono 91 590 00 41, de 9,00 a 14,00 horas

-Por la web: en la página www.domund.es, utilizando tarjetas de crédito y Paypal

 Un Domund en medio de la pandemia. Sin embargo, estas circunstancias también han puesto de manifiesto que el papel de la Iglesia es crucial para los más necesitados en países de África, Asia y América. Allí la Iglesia está en primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre. El Domund es una oportunidad para apoyar su trabajo y conseguir que las misiones puedan seguir abiertas en esta crisis sanitaria», ha indicado el delegado diocesano de Misiones.

martes, 13 de octubre de 2020

LOS MAESTROS ENSEÑAN PERO NO EDUCAN

 


Hace días leía un mensaje a través de WhatsApp, que decía, en contexto provocativo, “los maestros enseñan pero no educan”. Pensé, esta persona escribe de lo que no sabe…  Es una manera más de querer confinar al magisterio al rincón aséptico del acto puramente docente.  Hay gente que no es capaz de ver, y sentir,  la labor constante de señores-señoras irradiando luz y calor  a su alumnado.  Como ha dicho el papa Francisco,  únicamente sabrán apreciarlo aquellos que se dignen girarse hacia su influjo” (cf. Palabras del Papa a los profesores en el inicio del curso  actual).

Ante el WhatsApp de la amiga, he reseteado mi chip “cabreológico”,  y le contesto, no sin antes recordar a  Cecilia Meireles, poeta y maestra brasileña, que dejó dicho en una entrevista: “…Hay personas que simplemente aparecen en nuestra vida y nos marcan para siempre”.

Pues bien, una de esas personas que “marcan” es el maestro-maestra que ha pasado por nuestras vidas. En mi edad ya septuagenaria no se me olvida aquel hombre bueno que entraba en el aula con paso  lento y sonrisa amplia, para regalar lo mejor de sí:  la ilusión de educar.  Hoy me resulta imposible recordar el contenido de sus clases. Pero mi memoria escolar  se centra en aquel  hombre que  marcó mi temprana edad. Don Manuel tenía el embrujo de enseñar para la vida, a la luz de la gramática, la aritmética, la geografía...

Hoy nos movemos en medio de una situación traumática, donde el Covid  por un lado  y,  por otro, el afán desmedido de infravalorar cuanto se mueve en el recinto escolar hacen estragos la convivencia. Y, en casos, hasta se pone en cuestión la autoridad moral del maestro.

Se dan  momentos, cierto, en que los maestros parecen escorarse hacia el pesimismo o la desgana, influidos por los exabruptos de ciertos incompetentes “on line” o presenciales, o por la incompetencia adscrita al sillón ministerial de turno. Por suerte, no es una radiografía tomada del “común”.  Pues con o sin pandemia,  es de reconocer que el binomio maestro-familia, en ambiente de auténtica resiliencia,  ha sido y es puntal de salvación de nuestros niños e icono de madurez escolar.

Hoy como ayer, el profesorado  vive su gesta docente como vocación. Se “deja el pellejo” proyectando la escuela como lugar de encuentro sistemático a lomo de la educación y el aprendizaje positivo. Nos encontramos con un dignísimo “cajón de sastre” donde  retales  de saberes en su caudal  cognitivo se mezclan con retazos de formación cívica,  ética y de socialización afianzando aprendizaje y educación como ¡esencia de la escuela!

Hoy, como ayer, el maestro asume la responsabilidad  inalienable  de consolidar el armazón de valores educativos. ¡Cuánta estrategia didáctica y técnicas de enseñanza para inculcar contenidos axiológicos! ¡Cuánto derroche de empatía por parte del profesorado ante la demanda de los padres que se sienten perdidos en el devenir escolar!  ¡Cuánto sentido pedagógico se moviliza en la escuela para llevar a cabo los protocolos de protección del coronavirus!...

María Zambrano solía decir que “sin preguntas y sin maestro estamos perdidos”.  Con Don Manuel tuvimos siempre, siendo niños,  la oportunidad de adelantarnos a la sabia afirmación de la poeta malagueña. Recuerdo que le preguntábamos muchas cosas, cosas de niños, pero como quien se acercaba a un gran actor que maneja su mejor papel, el de maestro. ¡Qué privilegio a nuestra corta edad soñar en un futuro ser como D. Manuel! Como hoy soñará más de un niño o niña ser como la seño Bea o el profe Antonio.  La  imagen de mi nieto Hugo deseoso de reencontrarse, tras seis meses de confinamiento, con su seño Ruth, lo dice todo…

La escuela enseña y educa, porque sigue habiendo maestros-maestras vocacionados, constantes, coherentes… ¡hechos con madera de roble!

 

sábado, 3 de octubre de 2020

MUERE EL PAPÁ DE MAFALDA

 


Joaquín Salvador Lavado Tejón  Quino”,  hijo de andaluces emigrados a Argentina en 1919, nació en  Mendoza  (Argentina)  en 1932, e inició los estudios de Bellas Artes, que abandonó pronto para dedicarse a dibujar historietas de humor.  Alcanzó la fama con las tiras de Mafalda.  Esa niña idealista, revolucionaria, simpática, atrevida y gran luchadora social, querida en el mundo entero.  El pasado 29 de septiembre cumplía 56 años. Y un día más tarde quedaba “huérfana”. Quino moría a sus 88 años en su ciudad natal entre las “lágrimas” no sólo de Mafalda, sino  también de Susanita, Manolito, Felipe, Miguelito y Guille…  Desde aquí nuestro homenaje  a Quino, unido a la pena  que embarga a millones de sus seguidores.



jueves, 17 de septiembre de 2020

HUGO VUELVE AL COLE

 

Parafraseando a Cicerón, me atrevo a preguntar a los señores del atril y las videoconferencias: ¿Hasta cuándo van ustedes a abusar de nuestra paciencia, dada vuestra falta de unidad de criterio o vuestra dejación casi absoluta, cuando ha reinado un tiempo tan bueno, ¡6 meses por medio!... No sé si habremos de echar manos del “polígrafo de Conchita” para llegar a la verdad en este tiempo de confusionismo y palabrería... Pues desde que el Gobierno se ha quitado de encima el marrón derivando a las comunidades autónomas las competencias… se ha condenado a la postergación a los padres-madres de alumnos, al tiempo de “volver al cole”. El paso a paso se ha hecho eterno por sus contradicciones, a pocas “horas” de empezar el curso.

Con la pandemia, no se sabe si el cole, al echar a andar,  podrá resistir los embates del Covid-19, sembrados de dudas y miedos. O si podrá aguantar tanta disparidad de criterios que emerge a uno u otro lado de la cita escolar. El Consejero de la Junta de Andalucía, Javier Imbroda, ha dicho que el sitio mejor para los niños es el colegio, aunque el riesgo cero no existe. Y  el propio Director de Centro de Coordinación de Alertas, Dr. Simón, epidemiólogo, asegura que los contagios desarrollados en las escuelas serán muy bajos.  Distinto criterio ha manifestado un elevado número de padres, cuando ante el  alarmante aumento de los rebrotes, se plantearon no llevar a sus hijos al cole y solicitar la legalización del Homeschooling,  (“educación en casa”),  aduciendo que se benefician todos,  niños-padres-profesores, “por razones obvias”… Una alternativa pedagógica que no me acaba de convencer, a pesar de que es legal en países como Alemania, Francia, Reino Unido, etc.  En cualquier caso, ante la susodicha  disparidad de criterios, decididamente pongo mi mano en el fuego a favor de quienes desde la familia  se confiesan “autojuzgados” en situación de inferioridad crítica respecto al Ministerio de Educación y al propio profesorado…

El dialogo es el eje revolucionario que debe vehicular la vida escolar. Es el camino de la innovación participativa… No se trata de  artificios pirotécnicos en esta coyuntura viral. No, es de una responsabilidad inalienable que los padres participen en la coordinación implícita con el profesorado. Más en este tiempo de vuelta al cole  bajo la pandemia. Y, sobre todo, cuando creemos que la comunicación humana es la piedra angular del acto educativo.

El cesarismo, en connivencia con los aliados populistas e independentistas, ha imposibilitado el verdadero diálogo político y pedagógico. Bien a pesar de ello, Hugo, seis años, y sus padres afrontan esta etapa con la nobleza que exigen los protocolos sanitarios, sin encubrir lógicas discrepancias: las mascarillas en tal edad temprana, como la distancia social, o el repetitivo lavado con gel hidroalcohólico, cuyo anecdotario recoge magistralmente el ilustrador César Cámara (cf. Internet).  Los niños han sido puntualmente advertidos, pero no sería extraño ver algún día aparecer a mi nieto, olvidadizo, portando la mascarilla de su “compa” Diego, tal como ha sido, en su primer día de cole, ese juego al despiste de Hugo dándose el apretón con  Kubrat, después de tantos meses sin verse, en lugar del “codazo” de rigor.

El diálogo familia-profesorado-gobierno (¡que ha fallado hasta “horas” antes  del comienzo de curso!), en adelante ha de crear un clima integral más respirable en el ecosistema escolar, sabiendo que tal diálogo es ese “sol que no se apaga durante la noche, se nos oculta por un tiempo por encontrarnos «al otro lado», pero no deja de dar su luz y su calor (cf. Palabras del Papa Francisco a los profesores en el inicio del ciclo escolar actual). La imagen, pues, de los padres con sus niños vueltos al cole, a pesar de la pandemia y de los enfrentamientos y crispaciones de los dirigentes de turno, no deja de ser una invitación a la esperanza. 

sábado, 22 de agosto de 2020

SILENCIO FLORAL

 

De nuevo llueve sobre mojado… el virus sigue campando por sus fueros: más contagios, algunas muertes más, nuevos confinamientos… y una economía que se desinfla sin parar… ¡Brazos caídos, desesperados!  Un precio bien alto: cada humano contagiado o fallecido es una historia única que intenta buscar razones en nuestra mente, en nuestro corazón. La sinrazón de lo real… y más cuando nos toca de cerca, familiarmente hablando, las zarpas del bicho.  Pero la esperanza no claudica, único faro ante lo que parece injusto por incomprensible… Por ello, intento entender el poema “Silencio” de Octavio Paz, en el  funeral de Estado por las víctimas del coronavirus, el pasa 16 de julio:

                             Así como del fondo de la música

brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

 ¡Hasta los silencios callan!... Silencio que no es sorpresa, porque nuestra mente es tan  limitada que no tiene respuesta para tal “tsunamis viral”, a no ser que nos agarremos al encuentro de  Jesús con la Cananea, aquella mujer pagana que logró “vencer” al Galileo (cf. Mt 15,21-28).

Nuestra sociedad permanece en la inmunodepresión… en cuanto enigma que  no es capaz de aminorar el ranking elevado de contagios o muertes.  Se habla de una carrera a escala “internacional” de búsqueda de vacunas (¡Cada proceso de investigación por su lado, lamentablemente!).  De momento, pues, el cuerpo no puede producir una respuesta inmunitaria adecuada. Y permanecemos a merced de un virus caprichoso que todavía no ha desvelado toda su metamorfosis, y sigue siendo como el estridor de grillos y cigarras…. Nos ha cogido en nuestra propia desnudez científica. Dicen que  seis proyectos se encuentran en la fase más avanzada, mientras que Rusia asegura que ya la ha desarrollado. ¡Nuestro silencio calla!

Parece que bebés se han contagiado de coronavirus en su primer mes de vida, aunque la mayoría de ellos no ha tenido ningún síntoma, según un registro puesto en marcha el pasado abril por la Sociedad Española de Neonatología. Cierto, por otro lado, que en el mundo mundial se dice hoy que EE.UU. es el país con más contagios y más fallecidos, pero el virus se sigue extendiendo con celeridad por Brasil, India, Rusia... Nuestro mismo Ministerio de Sanidad ha registrado casi dos mil casos de coronavirus en 24 horas, y un total trescientas y pico  mil infecciones confirmadas a través de pruebas PCR, lo que mantiene a España a la cabeza de Europa occidental. Y mientras tanto sigue subiendo la lista de parados y paradas: muchos miles de trabajadoras del hogar fueron despedidas en estos últimos meses… y más paro en pequeñas y medianas empresas. El silencio enmudece compitiendo con las informaciones y desinformaciones de los bufones  políticos de turno…  y sólo se rompe ante la palabra profética del Papa Francisco o de nuestro llorado Casaldáliga, el obispo de los pobres: ¡urge globalizar la solidaridad y humanizar la humanidad!

Asimismo, hemos de cuidar el aforo en nuestros "necesarios" encuentros y las medidas sanitarias. Toda la prudencia es poca por los rebrotes en cada rincón que pisamos. Como humanos, y aún más como cristianos, tenemos que ser ejemplares en el cumplimiento de las pautas de salud pública... Como pedía el cardenal Omella, hace días en una entrevista: se aparquen las diferencias políticas y se trabaje de forma conjunta y en busca del bien común para afrontar la situación de crisis sanitaria y económica. Todo un camino a seguir de cara al extraño curso que está (esperemos) a punto de comenzar.  

Y más... Medio millón de niños del área metropolitana de Beirut, antes de las explosiones, se estaban viendo obligados a luchar cada día para sobrevivir por la irrupción de la pandemia y el confinamiento. Y -¡horror!- llegó la artillería destrozando vidas… Y a todo esto, por nuestras tierras, se une el alarmante abuso de los espacios de ocio al amparo del consumismo bestial.  ¡Riesgo de botellones!

Que el silencio –nuestro silencio- sea floral para vivir  felices reivindicando un respiro ecológico para el planeta y la consumación de una esperanza militante que se haga viral. Bien a pesar del silencio, ¡el mismo silencio floral de Dios!:   Porque Dios es como el sol. Se le vea o no se le vea, que aparezca o se oculte, Él brilla (cf. Éloi Leclerc, “Sabiduría de un pobre”).


lunes, 17 de agosto de 2020

EL PROFETA DEL ARAGUAIA

 

El obispo catalán Pere Casaldàliga, defensor de los derechos de los indígenas y uno de los promotores de la Teología de la Liberación, ha fallecido el pasado sábado, 8 de agosto, a los 92 años en la localidad brasileña de Batatais -dentro del estado de Sao Paulo-, donde estaba ingresado desde hace días por una afección respiratoria grave. Su voluntad de servicio a los pobres, con los que siempre quiso trabajar y vivir,  lo ha proclamado la personalidad española más internacional que durante más de medio siglo se convirtió en el defensor de los “condenados de la tierra” y en la voz de la gente cuya voz no suele ser escuchada.

La prensa escrita y online (cf. Religión digital”)  se han hecho eco de esa “inmensa vida”  de profeta y voz de los pobres del Brasil y de todo el mundo.  El reconocimiento universal a su palabra y a sus obras, vox populi, lo sitúan ya en el santoral de la Iglesia, san Pedro Casaldáliga, pastor de Sao Félix do Araguaia…

 "La última interpelación de Pedro Casaldáliga"  (cf. Crear pensando. El blog de Michael Moore) es el profundo obituario (aquí resumido) que el cineasta  dedica a quien ha sido testigo del Evangelio, durante su vida de misionero y obispo del Mato Grosso : …Te fuiste pero no sin antes dejarnos unas últimas interpelaciones. En vida fueron tus palabras y tus gestos; en tu muerte, algunas imágenes que quedaron congeladas en cuatro fotografías (de las decenas que contemplamos en estos días): tus manos, tus pies, una canoa y una tumba perdida en medio de un cementerio (de) olvidado(s).

Tus manos, ahora más blancas, ya descansando, vestidas sólo con aquel anillo negro de no-oro, signo de tu desposorio e identificación con los olvidados de la Amazonia. Apoyadas sobre una estola colorinche. Manos trabajadoras que, siempre unidas a otras manos, lucharon por la utopía de “la tierra sin males” (y sin malos): “Creo en la internacional / de las frentes levantadas, / de la voz de igual a igual / y las manos enlazadas...”. Ante tanto latifundio blasfemo, el derecho al pedazo de tierra de tus despojados fue una de tus primeras y constantes “causas”Manos esperanzadas que construían y luego reconstruían lo que otros destruían;  manos que se sabían sostenidas por las de Otro…  Manos que se sabían interpeladas por las de quienes “morían antes de tiempo”, confiando e invitando a confiar que los verdugos no tendrían la última palabra: “Nuestros caídos mueren / con la Esperanza en flor entre las manos”. Pediste, finalmente: “Dejadme hacer acopio de ternura: / ¡tengo la vida, entera, entre las manos!”. Y, efectivamente, viviste y moriste “con la ternura al borde de las manos".

 

Tus pies, que ya si siquiera calzan aquellas ojotas gastadas. Desnudos y llagados… como los de aquel otro Crucificado. Tus pies, que parecen conservar algo del polvo de los senderos recorridos, Pedro encarnado en estas tierras, a imitación del Verbo mayor…. Caminando, analizaste y sintetizaste, poetizaste y profetizaste, anunciaste y denunciaste. Y aconsejaste: “No te avergüences nunca / de proclamar Su Nombre, / deletreado en actos. / (…) Comulga su Espíritu en la hostia. / en el silencio de los pobres / y en el grito de los muertos. / Abrázalo en toda carne humana. / y espera Su Regreso, seguro, imprevisible, / con tus pies ahincados en nuestro cada día”. Porque Lo esperaste con los pies bien anclados en la historia, abrazando a todo crucificado, le fue fácil encontrarte, en Su Regreso, al Resucitado...

Tu canoa...  Tu diminuta humanidad -¡tan humana!- sobre una pequeña barca como féretro. Bien contento estarás de tu “Canoa”, a la que loaste: “Simplicidad perfecta. / Juego de niños grandes. / Réplica fiel de pájaros y peces. / ¡El más bello vehículo que labraron los hombres! / Tallado, a pie y a hacha, / por el arte supremo de los indios. / Pura estabilidad, / sin peso y sin medida, / sólo a merced del remo, del viento y la mirada...” Allí acomodaron tu cuerpo inerme, también él ya “sin peso ni medida”, para que eche a andar sobre el Araguaia, río abajo, cielo adentro.  Ahí va dom Pedro: “Recostado en el mástil del crucero / me columpian el barco y la esperanza. / Mis sandalias enfilan, descalzas, en la proa, / no sé qué singladuras”. No te preocupes, hermano, si tú lo ignoras hay quien lo sabe, puesto que en tu canoa vas bien acompañado… por “La prostituta”: “Como un dolor pasado de paciencia, / ella es morena oscura (…) /Ella se sienta en el bordillo, ausente. / Viene, a la hora de comer, a popa; / le doy un vaso de agua; / y se vuelve, discreta. /María Magdalena, en el barco de Pedro, / se sentaba a los ojos del Señor, / y el Señor la miraba”. Ella te conduce hacia el Abrazo definitivo de aquel “En Quien soy, a Quien llamo, a Quien vamos, en Quien espero a gritos. / ¡A Quien, viviendo simplemente, amo! / ...Y el río tierra abajo, tarde adentro. / Y el barco río arriba...”

Tu tumba... Pedro descansa donde siempre soñó, a la orilla del Araguaia, entre un peón y una prostituta”. Un puñado de tierra y una cruz de palo -"¡y mais nada!"-en el cementerio de los olvidados, de tantos sin-nombre, de tantos aplastados. “No tener nada. / No llevar nada. / No poder nada. / No pedir nada…” Una tumba en tierra prestada para el profeta de São Feliz como también la tuvo el de Nazaret.Y te vas, en tu silenciosa canoa, bien acompañado por todos ellos, río arriba, cielo adentro. “La angustia y la ternura / me abrirán, como remos, / las aguas de la muerte”. Y las puertas del cielo te las abrirá, adelantándose un poco -como marca el estricto protocolo del evangelio (cf Mt 21,31)-, la prostituta, tu compañera de viaje(s). A ella, “una cruz de oro falso le cuelga sobre el pecho, / sobre las fuertes lilas del vestido”; a ti, finalmente libre y despojado, sólo te cuelga de las manos el “corazón lleno de nombres”.


 ¡Pedro Casaldáliga, abanderado de los pobres,  ruega por nosotros!

lunes, 10 de agosto de 2020

CATARSIS VIRAL

 

Y la gente se quedó en casa.

Y leyó libros y escuchó.

Y descansó y se ejercitó.

E hizo arte y jugó.

Y aprendió nuevas formas de ser.

Y se detuvo.

Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.

Alguno rezaba.

Alguno bailaba.

Alguno se encontró con su propia sombra.

Y la gente empezó a pensar de forma diferente.

Y la gente se curó…

La pandemia de coronavirus ha inspirado estos versos a Kitty O’Meara, maestra y asistente espiritual en hospitales de Estados Unidos. Son versos que anuncian catarsis ante el Covid-19. Purificación ante los esquemas virales.


Dese xeito poderemos trocar os medos en coidados,

a angustia en esperanza,

e o mal xenio polo confinamento obrigado nun espazo

vivo, creativo,

cargado de amor, de humor e de beleza humana ( cf. Regal en “Na soleira do Deus da vida”, Sept 2020)

La verdad es que el bicho nefasto, microscópico y mortal, ha sembrado maldades por todos los rincones del planeta, hasta llegar a las zonas “freáticas” de nuestra humanidad. No hay más que lanzar una mirada viajera por el mundo para entender la miseria que ha sembrado y sigue cosechando… Gentes -¡millones!- que se sienten hoy a la intemperie, confundidos y  desamparados en medio de la crisis viral. Ha crecido una millonada laboral en paro, como millonada es la irreversible mortandad humana a causa del tal “tsunamis-19”… El coronavirus nos ha situado en el límite de una anarquía pandémica, como si de un aquelarre se tratara, pero -¡a Dios gracias!-  nos empuja a salir de su  guarida…  porque,  si bien es cierto que nos aprieta  por todos lados,  no por ello nos aplasta (cf. 2Cor. 4, 8). Este brujo pandémico, sin pretenderlo,  nos ha concedido un  tiempo para la creatividad:  repensar nuestras vidas,  descubrir los valores más importantes, como salud, relación social, reencuentros  familiares, experiencias de imaginación con los niños, fomento de la solidaridad, participación de bienes, empatías a espuertas… siempre la mayoría de los ciudadanos “cuidando las formas”, obediente a la normativa sanitaria…

El coronavirus hay tiempo ya que nos puso de rodillas para obligarnos a lamer el lodo de nuestra propia vulnerabilidad. Y seguirá por un tiempo, según las predicciones de nuestros científicos, colapsando nuestra salud. Pero el final está en el triunfo de la esperanza firme que leemos  en el Evangelio, como Palabra humanizada y comprometida de Dios. Ciertamente,  no puede ser de otra manera, siguiendo la práctica purificadora de su propio mensaje. Es tiempo  de catarsis, concepto aristotélico, pero no menos cristiano, que nos va redimiendo de esa tragedia que han dado en llamar Covid-19.

Dios se nos manifiesta, rompiendo esquemas, sea  en el silencio neotestamentario de un susurro  que oye Elías (cf. I Re.19, 9-13)  sea también en las tempestades de la vida (cf. Mt. 14, 22-33).  Él siempre cercano a los sufrimientos y  los gozos de la gente (cf. Mc. 5, 21-43; 7, 24-37;  Jn. 2,  1-11; Jn, 11, 33-44;). ¡Infinita originalidad!

Por ello, hoy, Jesús caminando sobre las turbulentas aguas del virus,  no pretende transmitirnos seguridades con falsas esperanzas. Nos exige respuesta, como a Pedro: Ven (Mt. 14, 29). Somos positivos  y,  con la santa de Ávila, decimos: Tristeza y melancolía no las quiero en casa mía”…