domingo, 21 de junio de 2015

CARTA A MI ALCALDESA

         Muy querida Pili, mi Alcaldesa:

      Las pasadas elecciones han sido un ejercicio de democracia, por tanto de libertad y honestidad de voto. Muchos, sin duda, hemos ejercido nuestro derecho prescindiendo de siglas partidistas, confiados sólo en la persona designada para regir los destinos municipales. En este caso, tú has sido propuesta, entre otros. Y tú, finalmente, has conquistado, no el "poder", sino el "servicio" a nuestro pueblo, como digna alcaldesa… De ahí, esta carta abierta.

1.- Antes de nada ¡felicidades! El pueblo ha hablado y ha decidido. Y tú has sido investida del bastón que va a dirigirnos y servirnos durante los próximos cuatro años. Tú hoy, tras tu investidura, representas lo más generoso y lo mejor de la política, que es el compromiso a favor de “todo” el pueblo, de los que te votaron, o no te votaron o se abstuvieron… ¡De todos! Esto alimenta mis mejores deseos de verte siempre decidida a alejarte del turbio engranaje del poder, practicando una política digna de tal nombre. Una política profundamente humana con alma profundamente sensible. Deseo verte siempre ajena a las servidumbres de la “casta política”. No te inquietes, si tu gestión no ocupa las páginas de nuestros periódicos. Tu gestión ha de ocupar -¡siempre!- las primeras páginas del corazón de tu pueblo.
Tú eres, como alcaldesa, la primera “concejala” de tu gente, y, por etimología, “conciliadora”. Eres "la primera edil" de nuestro Ayuntamiento, y edil viene de aedes, casa. Cuida, pues, de nuestra casa común. Y si alcalde significa en árabe "juez", deseo que practiques justicia a favor de todos, y más de los más débiles. Es el máximo bien común posible, sobre todo, si va unida a la paz ciudadana, lejos de los “dimes y diretes” vecinales.
 .

2.- Pili, no te encierres en tu recién estrenado despacho. Las calles y los caminos de nuestro pueblo medirán los compromisos de tus promesas. Tus ofertas electoralistas que se no queden en promesas, como es costumbre en la insana política. Escucha el paro en el pueblo, que es la dictadura de la pobreza imperante en nuestros rincones. En la lucha por el empleo es donde se va a probar la autenticidad de gran parte de tu gestión municipal.  La solidaridad  debe ser un rasgo central de la democracia municipal que deseas para nuestro pueblo. Yo también lo deseo de todo corazón.

3.- Desearía que abrieras el Ayuntamiento a una mayor participación ciudadana.  Democratizar nuestro Ayuntamiento pasa por multiplicar las formas de participación y gestión populares. Por ejemplo, a través de referéndums al estilo de los ayuntamientos suizos, donde la consulta ciudadana es obligatoria, sobre todo en casos relevantes.

4.- Finalmente, desearía que urgieras ofertas para la convivencia juvenil  y la cultura. Potencia, en la medida de las posibilidades, las diversas actividades de la realidad asociativa -¡que no es pequeña!- de nuestro pueblo. Y no te olvides del potencial económico que encierra nuestra sierra... 


      Estas letras, Pili, han querido ser una llamada a la creatividad municipal, que sé que te preocupa. Y un aplauso a tu condición de mujer del pueblo y para el pueblo. 
Un beso,  Pacurri

sábado, 20 de junio de 2015

QUIÉN ES

Pero, ¿quién es éste?...
(Mc.4, 35-40)



¿Quién es éste que al atardecer
nos impone la extraña travesía,
rumbo a la otra orilla, recostado a popa,
como ausente de nuestra historia?

Nosotros ¡a remar!, según su santo y seña.
Y darnos de bruces con las borrascas
imprevisiblemente…

¡Con lo a gusto que estábamos en nuestra orilla,
mecidos por el juego de las pequeñas olas,
sin quebrantos,
sin las complicaciones del mar adentro!

¿Quién es éste
 que a popa parece ir dormido?
…

Señor, nos hundimos.  
No porque Tú vayas sobre popa,
disimuladamente ajeno. No.
Perecemos porque confiamos demasiado
en nuestro propio pelaje de lobos de mar.

Nos tienta el miedo. 
Sí. Ocupados en nuestro futuro incierto,
no hemos aprendido aún a mirar confiadamente
al cabezal de popa, donde Tú estás,
sin fallar…

Nos atenaza el miedo a la verdad,
y a la libertad,
y a la audacia, y a los riesgos.

Miedo, incluso a tu insistencia… Remar
y remar hasta la otra orilla
donde está la humanidad
gritando con dolores de parto,
o, tal vez,
paralizada a causa de nuestros silencios estériles.

Danos el coraje, Señor,
de arribar a la otra orilla,
y anunciarte a Ti,
sin temor a las huracanes de los mares 
y de las tierras…

domingo, 7 de junio de 2015

NEPAL

NEPAL sigue interpelando al mundo entero. Tras las decenas de miles de muertos por los inacabados terremotos, que además afectan a más de ocho millones de seres humanos. En estos momentos, es indudablemente dramático también el hecho de la reconstrucción que debe afrontar el país, a medida que se va perdiendo la atención mediática. Queda, de momento, el consuelo de una Iglesia volcada con sus ONGs, Caritas y Misiones Salesianas, en favor de un Nepal derrumbado que ya lucha por levantarse. La parroquia de Huétor Santillán ha dado un paso de generosidad –que no será el último-, recaudando, hasta hoy, 1220,95 euros.


martes, 26 de mayo de 2015

LO SUSCRIBO

No sé si son palabras textuales o sacadas de contexto, las del Papa, 
en cualquier caso las suscribo desde mi compromiso de fe.


sábado, 23 de mayo de 2015

VIÑETAS PARA HOY

Votar para elegir a nuestros gobernantes es un DEBER de todo ciudadano mayor de edad. Y es un DERECHO que la sociedad nos otorga. 

Estamos llamados a  ejercer este derecho con lucidez, teniendo presente, con espíritu crítico, las propuestas y las promesas de los diferentes partidos. Es obligado optar por el mayor bien posible. Y sentirnos libres para el ejercicio de nuestro voto... ¡Pero no nos dejemos engañar!  ¡¡¡Amén!!!

























sábado, 16 de mayo de 2015

LA AUSENCIA

El Señor Jesús después de hablarles,
ascendió al cielo… (Mc. 16, 15-20)



Tras la Ascensión del Señor, estamos llamados a construir
Ausente quedo en tu aprisco,
Pastor de Nazaret.
y, aunque me has saciado de pan y vino,
al verte partir a tu aurora,
siento mi alma que llora.

Está echada mi suerte,
revestida de fuerza y gloria.
Si tras la nube me aguarda cuanto adivino,
al verte partir a tu aurora,
mi turno ya espera su hora.

Me vuelvo a la Jerusalén del amigo,
a tus pastos de Betfagé,
para no cejar nunca en el Camino.
Al verte partir a tu aurora,
mi carne ya nada de nada añora.

Alegraos conmigo toda su grey,
El Pastor nos ha llamado testigos.
Él es la puerta, el cayado y el rey.
Al verte partir, Señor, a tu aurora,
nos darás asiento junto a Ti y la Señora.

miércoles, 13 de mayo de 2015

OLOR A COCIDO

Se lo habían pasado bomba despotricando del viaje del Papa, de la hipocresía de la Iglesia, de todo lo que les pedía el anticlericalismo que los unía así como la amistad que se profesaban y que les servía para estar colocados en la misma empresa pública de la Junta.
Se fue a casa, pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente hasta el paraíso efímero de su infancia. Un olor a cocido, el aroma que lo recibía cuando llegaba a su casa después del colegio, con su madre atareada en la humilde cocina donde la olla hervía sin cesar. Entró en un local que le pareció un restaurante modesto, pero con encanto. En realidad, no era un restaurante, sino un autoservicio frecuentado por gente de toda condición.
De pronto, se quedó pasmado al comprobar que quien servía la comida era una monja. Aquello era un comedor social y se vio rodeado de mendigos.
Quiso retirarse, pero la monja no lo dejó. Le sonrió y le dijo que no se preocupara, que la primera vez es la más complicada, que no debía avergonzarse de nada, que el cocido estaba buenísimo y que, de segundo, había filete empanado; que no se perdiera las vitaminas de la ensalada ni de la fruta, y que podía rematar la comida con un helado de los que había regalado una fábrica. Se vio sentado a una mesa donde un matrimonio mayor, y bien vestido, comía en silencio, sin levantar los ojos de la bandeja. Enfrente, un tipo con barba descuidada sonreía mientras devoraba el filete empanado y le contaba su vida: había perdido el trabajo, el banco se había quedado con su casa, después del divorcio no sabía a dónde ir; menos mal que las monjas le daban comida y ropa, y que dormía en el albergue bajo techo. Al final, he tenido suerte en la vida, compañero; así que no te agobies, que de todo se sale...
No podía creer lo que estaba sucediendo. Nadie le había pedido nada por darle de comer, ni le habían preguntado por sus creencias. Se limitaban a dar de comer al hambriento, sin adjetivos.
Al salir, no le dio las gracias a la monja que le había dado de comer. Pero no fue por mala educación, sino porque no podía articular palabra. Una inclinación de cabeza. Ella le contestó con una sonrisa leve: Vuelve cuando lo necesites y, si no estoy, di que vienes de parte mía. Me llamo Esperanza.

MORALEJA: "Las personas no valen por lo que tienen, ni siquiera por lo que son, valen por lo que dan".