sábado, 16 de febrero de 2019

VOSOTROS


Dichosos vosotros… Ay, de vosotros…
(Lc. 6, 17. 20-26)


Qué desventura, Señor,
cuando te has detenido en el llano
de la vida,
y he escuchado el eco de tu palabra
contra la saciedad atrevida,
contra la impiedad de los dineros,
contra la vaciedad de las risas…

He sentido  lo doloroso de tu mirada,
en la paz de la llanura,
que clamaba ¡ay de vosotros!…
…

Qué ventura, Maestro,
cuando has bajado ¡de lo alto!,
y  has dejado claro
que el evangelio es para los pobres,
y la alegría, para los que lloran.
Que la libertad es para los explotados,
y el gozo del Espíritu, para los que oran…

Al final,
he escuchado el eco amoroso
del monte
que clamaba ¡dichosos vosotros!...

domingo, 10 de febrero de 2019

REMA


Rema mar adentro…
( Lc. 5, 1-11)


Pedro, Santiago y Juan,
pescadores  de Galilea,
remaron mar adentro
y, a pesar de la brega baldía de la noche,
en la palabra del Maestro,
echaron de nuevo las redes…

¡Inmensa, la redada de peces!
 …

Varar mi barca en la orilla
es condenarla a la frustración.

Siempre encallada en los miedos,
abordada constantemente en las borrascas,
instalada continuamente en mi soledad…
¡barca mía,
cómo gozar la suerte de pesca abundante!
…

A vuestra vista, curtidos galileos,
mi barca
ya puede toparse con las inesperadas tormentas
de cualquier lago,
ya puede anegarla el mar hostil de este mundo,
ya puede sufrir el fracaso de toda una noche sin pesca…
Si el Señor está a bordo,
la redada de peces está asegurada.

Enseñadme vosotros, lobos del Tiberiades,
pescadores de hombres,
a fiarme del Maestro.

Y, en su palabra, echaré siempre mis redes,
confiadamente.


martes, 5 de febrero de 2019

IN MEMORIAM


Querido Jesús:


    No entendemos cómo te has ido tan pronto, sin despedirte, tras haber pasado una tarde en familia. ¡Misterio oculto que sólo nos deja espacio para la imaginación! Tú en plena juventud, compartiendo amor con Carmen, tu pareja, con tus padres, con tus hermanos, con tus  cuñadas y sobrinos, con tu amor inmenso a la naturaleza, con tu entrega de vida sana y trabajadora… No entendemos por qué te has ido tan pronto desde tu propia casa construida con tanta ilusión.

    Entendemos que la muerte sea un evento inesperado que sucede, a veces, tan repentinamente que no deja tiempo para la despedida. Pero que haya puesto fin a la continuidad de todos tus proyectos, sueños y planes, es bien doloroso. Eso trastoca nuestra fe y nuestro corazón.

    Sólo vemos con sentido tu muerte, cuando pensamos que, antes de irte, nos has dejado un rico legado atrás. Ese legado que es copia original de tus padres, Mari Carmen y Alfonso, hoy destrozados, que han sabido darte a diario lo mejor de sus vidas, con amor inmensamente profundo.  

    Consideramos tu muerte como un cruzar el túnel de la vida, para llenarnos de agradecimiento por los años compartidos contigo.  Te lloramos, hoy,  sí, te lloramos, pero agradecidos a tu vida entre nosotros. Afortunadamente, el amor es más fuerte que la muerte y nada puede vencerlo. En realidad, no morimos mientras hay quien  nos recuerde y nos mantenga cerca de sus corazones. Por eso, tú seguirás viviendo entre nosotros, alentados por tantos recuerdos tuyos.

    Tu ausencia de este mundo es como una llamada, un desafío. Hoy nos llamas a seguir amándonos, con la seguridad que tú también desde esa “otra orilla” velarás por nosotros. Es la esperanza que nos mueve a enjugar nuestras lágrimas. Y nos conforta saber que vives en la paz del buen Dios, y con esa migajita de nuestro corazón que se ha ido contigo...

sábado, 2 de febrero de 2019

SE ABRIÓ PASO


… se abrió paso entre ellos, y se alejaba
(Lc. 4, 21-30)


Señor, vivo confuso…
Lo mismo me cautiva tu palabra,
que sufro eclipse de ti,
al igual que tus paisanos de Nazaret.

Me veo a gusto
cuando siento halagos de considerarme discípulo tuyo.
Pero sufro ceguera a tu paso por entre mis necedades,
mis ansias de poseer,
mi religiosidad descafeinada…

Vivo confuso, Señor…

Te humanizaste en el hijo del carpintero,
y no en el sacerdote judío.
Te querían mesías guerrero, y asumiste
tu mesianismo
en favor de las viudas de Sarepta y los Naamán
de todos los tiempos.

Y es que
aún no he entendido que optar por ti
es dar un salto en el vacío de las confusiones,
confiadamente,
y acogerme a la seguridad de tu tolerancia.

Ábrete paso, sí, en medio de mi confusión,
pero no te alejes… Que Tú,
sólo Tú, eres patrimonio de mis hermanos y mío,
Tú, hijo del carpintero de Nazaret,
y Señor de todas las gentes.

lunes, 28 de enero de 2019

PALABRA E IMÁGENES



POR FIN


La madre tierra te apretó
contra su setenta y una oscuridad y tu vida
sin vida tocó la estrechez
de un mundo de soledad.
Trece días. Y ahí
dejamos de respirar… ¡Contigo!

Rescate. Angustia y dolor.
Silencio.
En el pozo se buscaba agua, Julen,
y la solidaridad escuchó trece inmensos latidos.
Desgarrador consuelo. Y ahí
dejamos de respirar… ¡Contigo!


Concierto de lágrimas y esperanzas
a primera vista frustradas. ¿Fatalidad?
Reconciliaste tierra y humanidad
día y noche.
Toneladas de tierra, toneladas de amor. Y ahí,
dejamos de respirar… ¡Contigo!

Y entre ángeles, tu hermanito Oliver
que te espera
con sus bracitos abiertos, arrancando sonrisas
para papá y mamá. Y ahí,  
sí, respiramos a fondo… ¡Contigo!
                                                          ¡Por fin!         


sábado, 26 de enero de 2019

HOY


Hoy se cumple esta Escritura…
(Lc. 1, 1-4; 4, 14-21)


Dos mil largos años,
y tu testimonio, Lucas, anida
todavía
en la textura de tu enseñanza. 

Nuestros ojos fijos en la Sinagoga,
en nuestro Nazareno,
hurgan en el hoy de cada hora.

Ese hoy,
tatuado en tu libro santo,
destruye fronteras,
sin dejar lugar a la opresión
ni al llanto del hermano.

No queda lugar al mañana,
¡es la urgencia de la sangre huérfana!

Ese hoy es ¡cada día!,
con su buena noticia
crecida en las encrucijadas de la vida.

El hoy
que  por la fuerza del Espíritu
actualiza el cumplimiento de la esperanza,
siglo tras siglo, en el Maestro,
el Ungido.

Hoy, Lucas, se cumple entre nosotros,
la Escritura,
si sabemos desenrollar el libro profético,
con corazón y audacia.
¡Hoy es el momento! 

sábado, 19 de enero de 2019

EL VINO


 Faltó el vino…
(Jn. 2, 1-12)

El mundo parece
caminar hacia bodas sin vino,
como queriendo abortar tu alianza…

Mas,
tu presencia festiva todo lo cambia
y renueva,
pues contigo, Señor,  llega la hora…

¡Florecen ya los esponsales!,
nacidos de tu costado herido
junto a la Nazarena, a pie de rescate.

Muda Tú, Maestro,
mi agua en vino nupcial,
para que mis ojos, como los de Ella,
sólo estén pendientes de la fiesta universal.

No importa que, en nuestro itinerario,
el vino nuevo se sirva
al final del festejo.  Porque
Tú mismo eres la fiesta,
¡aval solidario, sin fin!

La hora de las nupcias definitivas
ya saborea el vino
escanciado en cueros nuevos
bien curtidos,
que contagia la locura de tu plenitud,

¡Señor Jesús!